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Ridículo de Francia en Austria

EFE EFE
Una Francia espesa, sin dinamismo ni creatividad, cayó en el primer partido de clasificación para el Mundial de fútbol de Suráfrica 2010 ante una eficiente Austria que aprovechó sus ocasiones de gol a balón parado.

La rejuvenecida Francia de Raymond Domenech volvió a naufragar en Austria, el escenario por el que pasó la pasada Eurocopa con un fútbol sin chispa y del que se despidió sin dejar grandes recuerdos.

Sin ideas

Han cambiado los jugadores, pero los síntomas son los mismos: falta de creatividad en el centro del campo, juego previsible, y excesiva dependencia de las acciones individuales, en este caso y a falta de Franck Ribéry, de los benjamines Samir Nasri, Karim Benzema y el veterano Thierry Henry.

Austria también se presentaba renovada después de pasar a la historia como el peor anfitrión de la Eurocopa. Los nombres son casi los mismos, pero la actitud, la motivación, la disposición táctica y la madurez que ahora demuestran los alpinos es totalmente distinta.

El responsable del cambio es nuevo seleccionador, el ex técnico de la República Checa Karel Brückner, que ya había despertado la ilusión entre los aficionados austríacos con un meritorio empate por 2-2 contra Italia en un amistoso después ir venciendo por dos tantos de ventaja.

La mano del veterano técnico checo se deja ver en la disciplina táctica, la mayor agresividad y, en general, la impresión de que el combinado alpino tiene pocas virtudes pero ha aprendido a aprovecharlas.

Una de esas virtudes es la de contar con futbolistas físicos, y no es casualidad que los dos primeros goles austríacos hayan venido de balón parado en dos jugadas casi idénticas.

En la primera, Ivanschitz botó una falta con la zurda, Pogatetz cabeceó, y de rebote Mexes introdujo el balón en la portería ante la presión de gigantón Marc Janko. El segundo gol austríaco se produjo tras otra falta sacada por el capitán austríaco: tras un barullo remató Aufhauser y Gallas desvió hasta las redes galas.

Salvo algún disparo de Henry, lo más peligroso para la portería austríaca vino de uno de sus jugadores, cuando Prödl desvió por error un balón que golpea la cruceta de su portería.

Inoperancia francesa

En la segunda mitad los franceses salieron con la intención de dar batalla. Dominaron entonces gracias a su inmensa superioridad técnica. Y el partido parecía que iba a dar un vuelco cuando en el 61 Govou marcó un meritorio gol a media vuelta después de recibir un balón por la izquierda de Evra.

Pero fue un espejismo. Poco después Mexes, que ya había marcado un gol en propia puerta, hizo un placaje propio de un partido de rugby a Janko delante de las narices del arbitro, que pitó penalti.

Ivanschitz transformó el 3-1 despertando la euforia en las gradas. Lo que parecía ciencia ficción, que el 101 de la clasificación de la FIFA ganase al subcampeón del mundo, se hizo realidad.

Una de las novedades en Austria, Marc Janko, que actuó como único punta, fue el protagonista del partido, al ofrecerse siempre en el ataque y ayudar en la defensa siempre con intención.

El delantero de 1,96 metros de altura demostró que pasa por un gran momento de forma, tal como demuestran las cifras: es el máximo realizador de la liga austríaca con siete goles en cinco encuentro de liga con el Red Bull de Salzburgo.



- Alineaciones:

3. Austria: Alex Manninger; Gyorgy Garics, Sebastian Prödl, Martin Stranzl, Emanuel Pogatetz; Paul Scharner, René Aufhauser, Andreas Ivanschitz (m. 81. Leitgeb), Christian Fuchs, Martin Harnik (m. 91. Standfest); Marc Janko (88. Maierhofer).

1. Francia: Steve Mandanda; Bakary Sagna (m. 71. Gourcuff), Philippe Mexes, William Gallas, Patrice Evra; Sidney Govou, Jeremy Toulalan, Lassana Diarra, Samir Nasri (m. 80. Nasri); Thierry Henry, Karim Benzema.

Artbitro: Larsen (Dinamarca), mostró tarjetas amarillas a Janko (m.14) y Aufhauser (m.45)

Goles: 1-0, Mexes (propia puerta, m.8), 2-0 Aufhauser (m. 41.), 2-1 Gouvou (m. 61.), 3-1 Ivanschitz (penalti m. 72.).

Incidencias: Partido correspondiente al grupo 7 de la ronda de clasificación para la fase final del Mundial de fútbol de Sudáfrica 2010 disputado en el sstadio Ernst-Happel de Viena, que se llenó, con 47.000 espectadores.
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