Ir a versión clásica Ir a versión móvil

Echan de menos al Caudillo

Por Eduardo Torrico Por Eduardo Torrico
Decía el ministro de Propaganda del III Reich Josep Goebbels, que una mentira repetida mil veces acaba convirtiéndose en una verdad. Pocos escenarios han sido tan fértiles para esa frase como el fútbol español. Desde que tengo uso de razón, vengo escuchando que el Real Madrid es ”œel equipo del régimen”. Lo que nunca aclaran quienes profieren esa insidia si es del régimen de Franco, del régimen de Adolfo Súarez, del régimen de Felipe González, del régimen de José María Aznar o del régimen de José Luis Rodríguez Zapatero, porque con todos ellos el Real Madrid ha ganado más títulos que ningún otro equipo español.

Lo de identificar al Real Madrid con la dictadura franquista tiene su miga. Si Franco era madridista, tardó bastante en demostrarlo. Exactamente quince años, los que van desde 1939, fecha en que concluyó la Guerra Civil, y hasta 1954, fecha en la que el Real Madrid ganó su primera Liga tras el conflicto bélico (fue, curiosamente, la temporada en la que llegó Alfredo Di Stéfano, que igual influyó un poquito más que Franco en que el Real Madrid se convirtiera en el mejor club de la historia). En ese periodo, los grandes ”œperjudicados” por el contubernio franco-madridista se hincharon a ganar Ligas: cinco el Barcelona, cuatro el Atlético de Madrid (dos de ellas, bajo el nombre de ”œAtlético de Aviación”, porque los rojiblancos, como es obvio, nunca fueron equipo de ningún régimen), tres el Valencia, una el Atlético de Bilbao (que así se denominaba entonces) y otra el Sevilla. Eso sí, en esos quince años el Real Madrid ganó dos Copas del Generalísimo, una barbaridad en comparación de las cuatro del Atlético de Bilbao, las cuatro del Barcelona, las tres del Valencia y las dos del Sevilla. Pues sí, si Franco era madridista y la Federación y los árbitros tenían orden suya de favorecer al Real Madrid, la verdad es que todos ellos lo disimularon muy bien.

El no de Franco a Bernabéu

En la década de los 60, en pleno franquismo, Santiago Bernabéu, a la sazón presidente del Real Madrid, presenta un proyecto para la recalificación del estadio que lleva su nombre y para la construcción de uno nuevo, con capacidad para 150.000 espectadores, en la finca de Las Jarillas, cerca de lo que hoy es Tres Cantos. El proyecto, que implicaba la construcción de un rascacielos, lo tira abajo el alcalde de Madrid, Carlos Arias Navarro, atendiendo la consigna que en tal sentido le llegaba desde El Pardo. Otra muestra más de que Franco era muy madridista y de que el Real Madrid era el equipo del régimen.




Mientras tanto, entre 1951 y 1965, el club más damnificado por la dictadura franquista, el Barcelona, solamente podía beneficiarse de tres recalificaciones urbanísticas. La primera le permitió comprar unos terrenos situados entre las calles de Riera Blanca y Maternitat por algo más de diez millones de pesetas de la época. La segunda (1962), gracias a las gestiones de José María de Porcioles, el ”œalcalde del franquismo”, le posibilitó cambiar la consideración del estadio de Las Corts de zona verde a zona edificable (para ello, el club azulgrana sólo tuvo que ceder al Ayuntamiento mil metros cuadrados y hacer socio de honor al susodicho Porcioles), Y la tercera permitió que el Barcelona vendiera Les Corts por 226 millones de pesetas (un auténtico pastón), para lo cual fue preciso un decreto (el 2735/1965) del Consejo de Ministros, firmado por el propio Franco.

Dos medallas del Barça al Generalísimo

En señal de agradecimiento por el ”œmaltrato”, el Barcelona le entregó al general dos medallas de oro: una en 1971, con motivo de la inauguración del Palau Blaugrana y otra, en 1974, aprovechando el 75º aniversario de su fundación y aprovechando, sobre todo, que el equipo azulgrana acababa de meterle cinco goles al Real Madrid en el Bernabéu. Medallas cuya devolución el Barcelona reclama ahora a los herederos de Franco, porque si por algo se ha caracterizado siempre ese club ha sido por su talante democrático y por no querer saber nada de los dictadores. Por supuesto, de reintegrar los millones que recibió por aquellas tres recalificaciones franquistas no dice ni pío.

No quiero agotarles con mi relato, pero me parecía oportuno aportar algunos datos ahora que el Barcelona se encamina hacia una nueva y multimillonaria recalificación, que sería la quinta (la cuarta fue en 2000). Sobre todo, porque fue el Barcelona, a través de CiU, el que denunció ante la Comisión Europea al Real Madrid por ”œcompetencia desleal”, a raíz de la recalificación de la Ciudad Deportiva.
Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies.
OK | Más información