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Mucho grito y poco fútbol

  • Murcia y Sevilla se enfrentan por objetivos diferentes
Chema Rubio Chema Rubio



Llega el Sevilla al campo del Murcia. Dos objetivos diferentes pero con entrenadores muy parecidos. Clemente y Jiménez han llegado a la dirección de sus equipos con la temporada ya empezada y con vestuarios complicados.

Manolo Jiménez llegó al cargo de entrenador del Sevilla en la jornada nueve tras la marcha de Juande Ramos a la Premier. El equipo venía tocado tras un comienzo de campaña complicado en lo extradeportivo y con una Liga de Campeones, una Liga y una Copa por delante. Jiménez venía de entrenar al Sevilla Atlético y lo dejó muy cerca de los puestos de ascenso a Primera División.

Un entrenador con carácter, nervioso y que no para de moverse alrededor del banquillo. Corrige, indica a los jugadores, protesta y hasta habla con el entrenador rival. Todo un espectáculo que no le ha servido de mucho. El Sevilla no es el que fue y de la mano de Manolo Jiménez cayó en Liga de Campeones ante el Fenerbache y en Copa ante el Barça al que no pudo hacer un gol en 180 minutos.

El frenesí que vive el Sevillano incita a sus jugadores a ponerse nerviosos, a estar más pendiente de lo que les dice o no les dice su entrenador. Altera a los árbitros y a la afición y se ha dicho que puede ser falta de muchas carencias durante los entrenamientos.



En el banquillo local el domingo estará otro entrenador inquieto. Javier Clemente es mucho más vehemente que Jiménez y sus formas rozan el mal gusto. Desde aquel entrenador que ganó la Liga con el Bilbao y que no paraba de fumar y de gritar en el banquillo han pasado más de 20 años, pero la esencia sigue intacta.

Ahora Clemente se sabe centro de atención, foco de las cámaras. Grita a sus jugadores, les corrige y hasta les define. Curiosamente esos gritos desde el banquillo fueron los que Clemente no escuchó cuando Fidel Uriarte en 1969 intentaba avisarle de que los tacos de Marañón iban directos a su rodilla y pusieron fin a su carrera.

El último grito de Clemente se escuchó en el entrenamiento del Murcia cuando hizo esas definiciones que tanto le gustan. En éste caso comentó a sus jugadores que se "habían cagado en el Bernabéu".

Dos entrenadores muy parecidos en las formas y en los resultados. Jiménez lucha por meter al equipo en la UEFA y Clemente por que no descienda, el que pierda el domingo estará sentenciado.


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