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El Chelsea rescata un empate in extremis de Anfield

  • El gol en propia meta de Riise en el útlimo minuto que deja la eliminatoria para la vuelta en Londres
EFE - Liverpool EFE - Liverpool


Un gol en propia meta del noruego John Arne Riise en tiempo de descuento permitió hoy al Chelsea romper el maleficio de Anfield con un empate a uno que confirió a los "Blues" una ventaja inmerecida frente al Liverpool, a ante el partido de vuelta de la semifinales europea.

Una negligencia varió lo que parecía que iba a ser otro alarde de grandeza europea del equipo de Rafa Benítez. Al Liverpool no le bastó hoy la contundencia que esgrime en el continente ante un Chelsea demasiado rígido al que la fortuna, en forma de gol en propia meta, salvó de estrellarse, una vez más, con la fortaleza de Anfield.

El fútbol poco vistoso de la escuadra de Londres y el entusiasmo mostrado por los "reds" hicieron olvidar, momentáneamente las diatribas que mantienen en vilo a los dueños de este emblemático club, los estadounidenses Tom Hicks y George Gillett. El fuerte blindado en el que se ha convertido este estadio en el continente no fue el escollo imposible para el Chelsea, que evitaba estrellarse por tercera vez contra los "reds". Hoy, los "Blues" rompieron el maleficio ayudados involuntariamente por su anfitrión.

Ambos comenzaron con cierta torpeza. Toque de balón, juego táctico y pocos riesgos. Fue, básicamente, un primer acto carente de la vistosidad que se vio en los cuartos de final. Está claro que el juego del Chelsea poco se parece al despliegue de sofisticación del Arsenal.

En este primer tiempo, ninguna formación ocasionó momentos de verdadera amenaza, con abundancia de jugadas trastabilladas y sin precisión de planteamientos. Mientras, la banda sonora de Anfield, como es tradición, corría a cargo de la marea roja procedente de "The Kop" que, a golpe de pulmón, hacía ruido al grito de "Rafa, Rafa, Rafa Benítez, Rafa, Rafa" y otro sinfín de variadas tonadas. Todo para mantener alta la moral de su equipo.

Los "Blues" gozaron de un lanzamiento de falta en el segundo minuto de encuentro que asumió sin demasiada contundencia el marfileño Didier Drogba, sin encontrar rematador. Tampoco un córner que sacó el francés Florent Malouda inquietó en exceso ni surtió efecto otro amago de Joe Cole, propiciado por un fallo del español Álvaro Arbeloa.

Los primeros veinte minutos estuvieron fuertemente marcados por la cautela. Para los "Reds", la primera ocasión clara llegó a los doce minutos, protagonizada por el holandés Dirk Kuyt, especialmente inspirado esta noche. El atacante puso a prueba al Chelsea con un balón largo que controló el meta checo Petr Cech, aunque sin demasiado tino, y que despejó a tiempo el portugués Ricardo Carvalho.


El Liverpool se adelanta y Riise se despista




Los "Blues", por lo pronto, se colocaban medio paso por delante de su anfitrión con algo más de posesión y con alguna intentona del marfileño Didier Drogba, a centro del centrocampista germano Michael Ballack. Fue a partir de la media hora cuando el Liverpool comenzó a mostrar algo más de carácter; y el momento escogido por el español Fernando Torres, la máquina goleadora de Anfield para hacer notar su presencia.

Con la inestimable colaboración del incansable Stevie Gerrard, quien le preparó el balón, y totalmente desmarcado, "El Niño" pulsó el botón de las alarmas defensivas del conjunto londinense al adentrarse como un rayo en el área azul y amagar contra los feudos de Cech con un balón que abortó el cancerbero del Chelsea.

Tampoco supo rematar el español Xabi Alonso un pase de Gerrard dentro del área pequeña en otra ocasión desaprovechada para la plantilla de Benítez. Pero el Liverpool empezaba a desengrasar. Había que recordar que en Anfield se dirimía su futuro en Europa. Y a pocos instantes del paso por vestuarios, los de Benítez imprimían su huella.






Fue un Kuyt totalmente entregado a la causa el que levantaba a "The Kop", tras rematar un centro del argentino Javier Mascherano e inclinar el marcador. El gol dio ventaja numérica y psicológica a la formación local. Con las gradas bramando, los "reds" imprimieron un mayor empuje a su juego. Ya no se vio el tedio de los primeros minutos de partido. El Liverpool pisaba el terreno al equipo de Grant.

Parecía que al once local le funcionaba todo y se convertía en una molestia continua para los zagueros londinenses, fabricando ocasiones con un tiro a puerta de Ryan Babel, que se desvió ligeramente; y apretando a los defensas, con una acción amenazadora de Torres en el arranque del segundo tiempo.

Benítez se vio forzado a introducir el primer cambio de la noche ante una lesión del brasileño Fabio Aurelio, que tuvo que ser llevado en camilla, ante los vítores de los hinchas, y ser reemplazado por el noruego John Arne-Riise.

El Chelsea trató de volver al partido y generaba ocasiones para igualar, con amagos de Ballack y del francés Malouda que no superaron al portero español del Liverpool, Pepe Reina; a los que replicaba el Liverpool, con otro momento de lujo de Gerrard que frenó Cech, a cinco minutos del final, y un amago de Torres que quedó en nada.

El destino, hoy, se burló del Liverpool y ni siquiera "The Kop" pudo revertir la situación. Un gol en propia meta del noruego John Arne Riise dio al Chelsea el empate y una ventaja inmerecida ante el duelo de la próxima semana en Stamford Bridge.


La ficha del partido:

1 - Liverpool: Reina, Arbeloa, Carragher, Skrtel, Aurelio (Riise, m.61), Kuyt, Alonso, Mascherano, Babel (Benayoun, m.76), Gerrard, Torres.

1 - Chelsea: Cech; Ferreira, Carvalho, Terry, Ashley Cole, Lampard, Makelele, Ballack (Anelka,m. 85), Joe Cole (Kalou, m.63), Drogba, Malouda.

Goles: 1-0, m.42: Dirk Kuyt, 1-1, m.90: John Arne Riise, en propia meta.

Árbitro: Konrad Plautz (Austria). Sacó tarjeta amarilla a Makelele, del Chelesa.

Incidencias: Primera eliminatoria de las semifinales de la Liga de Campeones, disputada en el estadio de Anfield, ante unos 42.182 espectadores.
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