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28 noviembre 2016

Vergüenza y 'asco' en Barcelona

  • En el club culé empiezan a no creerse que puedan ganar la Liga
Messi se lamenta en Anoeta Messi se lamenta en Anoeta
El Barcelona ya no es que no juegue bien, es que juega de forma lamentable
El Infiltrado El Infiltrado

Si el Barcelona pensaba que en Anoeta iba a poder coger algo de moral de cara al 'Clásico' del próximo sábado se equivocaba de pleno. Porque el equipo no solo no fue capaz de ganar el partido, sino que además demostró una sorprendente ineptitud para generar algo de fútbol y fue absolutamente incapaz de llegar al área contraria para generar peligro.

Lo cierto es que cuesta imaginarse a un Barcelona en peor situación para llegar al partido más importante de la temporada, al menos en lo que respecta a la Liga. El equipo culé se plantó en Anoeta (un campo donde el Real Madrid había goleado por 0-3 en el primer partido del campeonato) y acabó humillado, bailado y zarandeado como un vulgar equipucho. Sólo una jugada aislada culminada por Messi (quién si no) les sirvió para arañar un injustísimo punto que al menos les deja a dos partidos de su eterno rival.

No cabe duda que para el Barcelona todavía hay esperanza. Queda mucha Liga y sigue dependiendo de sí mismo. En concreto, de ganarle los dos 'Clásicos' al Real Madrid y de vencer también en las demás jornadas o hacer, como mínimo, lo mismo que los blancos. Esta es la única forma segura de que repitieran el título. Pero las sensaciones que desprenden son otras. Las de un equipo apagado, roto, sin ideas. Las de un conjunto a la deriva que gana algunos partidos por una simple cuestión de calidad, pero no por trabajar o jugar mejor al fútbol.

Su situación es tan crítica que hasta el propio Piqué ha reconocido que así será imposible que ganen la Liga. Son ya 12 puntos perdidos en 13 jornadas, por lo que Luis Enrique va camino de batir todos los récords negativos recientes del club azulgrana. Así que bajo esta situación su recuperación solo pasa por ganarle al Madrid el sábado. Si lo consiguen levantarán algo (tampoco mucho) la cabeza.

Pero ¡ay como el partido acabe en empate o en derrota para ellos! Porque 9 puntos de desventaja en el mes de diciembre puede ser un palo durísimo y tremendo. Tanto como para que el asturiano pudiera no comerse los turrones en la Ciudad Condal. Y es que, ¿se acuerdan de lo que se reían en Barcelona hace un año por la destitución de Benítez? Pues ya se sabe el dicho: cuando las barbas de tu vecino veas cortar pon las tuyas a remojar...
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