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Urzaiz ya tiene sucesor, Fernando Llorente

EFE EFE

La pletórica semana que ha completado Fernando Llorente, con acciones decisivas que han impedido que al Athletic Club se le compliquen aún más las cosas y su primera convocatoria con la selección absoluta, han confirmado que Ismael Urzaiz, el último gran ariete del equipo vasco, tiene ya sucesor.

La última semana del jugador riojano, aunque nacido en Pamplona, le quedará para el recuerdo. Primero, evitó que su equipo cayese a la posición de colista en el añadido del partido liguero de Mallorca; después, transformó con una determinación desconocida en él un penalti en Huelva que valía un billete a los octavos de final de Copa; y, finalmente, fue el estilete que derribó a Osasuna en el duelo por todo lo bajo que vivió San Mamés en la última jornada.

En medio, le llegó la llamada de Vicente del Bosque, que le colmó de felicidad. Fue el del técnico salmantino un acto de reconocimiento a la labor que el de Rincón de Soto lleva realizando para su equipo en los últimos tiempos y también la plasmación de la confianza que tiene en la explosión definitiva de un jugador con un potencial al todavía es difícil adivinarle techo.

Esas actuaciones, y las que ya venía completando desde que Joaquín Caparrós apostase definitivamente por él cuando aún no le había dado muchas razones para hacerlo, le han reconciliado con su propia afición, que llegó a recriminarle duramente su juego en el largo camino por el desierto que le ha llevado a la elite.

Con el recuerdo fresco de Urzaiz, venerado en La Catedral por poderío el área, difícilmente igualable juego aéreo y estampa de ariete clásico, a la afición bilbaína la irritaba enormemente la sensación de abulia que daba sobre el terreno de juego y su ingenuidad casi infantil en las disputas de balón.

Llorente es la actual referencia del Athletic

Pero las cosas han cambiado radicalmente. Llorente ya no es aquel espigado ariete pusilánime y bloqueado, sombra de su antecesor y antítesis de lo que todo aquel que había seguido su carrera sabía de él. Llorente es ahora la referencia del Athletic por muchas cosas, pero sobre todo por calidad, poderío y disposición. La forma de agarrar el balón para lanzar el decisivo penalti de Huelva visualizó que ha dado el paso adelante que su calidad y su entorno le demandaba.

Ahí dejó claro que no solo quiere suceder a Urzaiz, sino seguir la estela de los últimos grandes delanteros rojiblancos, antes que el de Tudela Julen Guerrero y Joseba Etxeberria, los dos con larga y exitosa carrera internacional.

Porque apunta a más que Urzaiz, al que todavía tienen que emular en el juego aéreo en el área, aunque ya casi lo ha hecho. Llorente lleva a cabo un despliegue físico descomunal haciéndose cargo de casi todo el juego de ataque de su equipo y, además, últimamente hasta golea, que no era la principal virtud que mostraba a quien veía en él un ariete de época.

Va a todos los balones largos, ya se por arriba o por abajo, frontales o las bandas, o combina para empezar a generar el juego de ataque de un Athletic que de poco más de su espigado ariete puede presumir en otra temporada al borde del descenso. De todos modos, como siga en esa línea, a nada que se le respete en el área en disputas en las que los defensores sobrepasan el reglamento, probablemente solo la aportación de su ahora jugador de moda le dé a su equipo para salir de pozo.

Para empezar, le ha evitado caer a donde está Osasuna, último y ya muy alejado -a cinco puntos- de la permanencia.

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