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¡Cuánta felicidad!

  • El Barcelona cae 1-0 en Old Trafford y queda eliminado de la última competición que disputaba: rotundo fracaso
Luciano Sabatini, la crónica Luciano Sabatini, la crónica


La "farsa" que es este equipo se terminó. Cuando los culés se han cruzado con un equipo en condiciones en la Champions han demostrado que el haber tirado la Liga y la Copa no eran una estrategia para glorias mayores, sino la muestra de un fracaso inapelable. El triunfo del Manchester, con golazo de Scholes incluido, la ausencia de las supuestas estrellas del Barça y la postrera eliminación de la única competición que maquillaba la triste temporada azulgrana retrata la realidad de un proyecto agotado, en el que desde el entrenador, hasta los jugadores, pasando por el último directivo tienen culpa y responsabilidad. Rijkaard, Laporta, y los 4 fantastiscos, Descansen En Paz. Y mientras, El Madrid roza la Cibeles: buen día para dejar de fumar.

Bienvenidos al "teatro de los sueños". El Barça plantaría uno por uno sus jugadores sobre el campo con el vértigo de no saber qué Manchester encontrarían, y si iban a ser comparsas del pase de su rival a la finalísima. Quizá la ausencia de Rooney y la paciencia que Ferguson había encargado a los suyos so sorprendió al Barça que pudo respirar y controlar la pelota durante los 10 minutos iniciales. Como un niño chico al que le dan permiso para salir solo a la calle, estuvo timorato mientras tuvo la pelota, y no supo crear peligro.

Un dominio inerte, como le pasara en el Camp Nou. 10 minutos para que el Manchester se asentara y apareciera Ronaldo, actor principal de la función. El portugués intentó lucirse en su típica jugada marchándose de varios rivales hasta la frontal, hasta que un orgulloso Zambrotta robaba orgullo y regalaba la pelota al medio a Paul Scholes que se sacó un misil aire-escuadra para desatar la locura de un Old Trafford a reventar. Qué bueno es Scholes, esa clase de jugadores que trabajan arriba y abajo, hacen coberturas y encima definen partidos con sus llegadas; por algo el capitán Ferdinand le destaca como el jugador más desequilibrante en los entrenamientos "quien va en su equipo siempre gana".



El tanto inglés aturdió a los de Rijkaard y dio a las a los red devils. Uno tras otro el capitán Ferguson mandaba sus oleadas de soldados al frente que buscaron el segundo con ahínco. Bien podría haberlo merecido Park en una dejada magistral de Ronaldo, pero su tiro salió rozando el palo, o Nani en un remate de cabeza que lamió el palo para perderse fuera. Así, la figura de Ronaldo comenzaría a crecer, daba igual si acababa sus jugadas o no, su sola presencia ya hacía retroceder un par de metros a la zaga azulgrana, en lo que podríamos llamar el "síndrome Ronaldo", cuyos síntomas son el nerviosismo y la cagalera continuada.

Rijkaard no para quieto ni un segundo, no le gustaba lo que veía sobre el campo, y no era para menos. Iniesta, Xavi, Deco y Touré estaban desaparecidos. Los azulgranas, más por vergüenza torera que por juego llegaron en un par de ocasiones con tiros de Deco lejanos, que aunque peligrosos no cambiarían el guión de una primera parte que ponía al Manchester en la final, y dejaba al descubierto las vergüenzas culés.

45 minutos para la gloria, una parte para el fracaso



Nada cambió el Manchester tras el descanso. Nani seguí asiendo la mejor pareja de Ronaldo, que dejó el relevo del protagonismo a Tévez, que trabajaba cuando era necesario y brillaba pisando la pelota cuando era menester. Con una actitud melancólica en los primeros minutos de la prolongación a Valdés le siguieron lloviendo las ocasiones. Nani volvió a tener en sus botas el segundo, tras un centro de su compatriota Ronaldo, que minutos más tarde destapaba el tarro de las esencias con un sinfín de amagos sobre Puyol que acabó buscando su sombre sobre la banda.



En este Barça lánguido sólo un jugador parecía dispuesto a romper el guión, y ese era Messi. Sus diagonales desde la banda fueron el único problema en defensa de los diablos rojos, aunque siempre bien escalonados paraban en segunda o tercera instancia las internadas de la "pulga". Ese fue el baluarte de los ingleses para los minutos en los que el Barça apretaría, una disposición defensiva en dos líneas que los culés nunca pudieron superar: repaso táctico de Ferguson a Rijkaard.

Cuando el partido parecía perdido, Rijkaard tiró por la calle del medio con el típico cambio fácil, sacando a Iniesta para meter a un Henry que no creó peligro en todos los torpes pisotones que dio al césped de Old Trafford. Aún así, con el encuentro en el bolsillo, el Manchester reculó unos metros; el trallazo de Scholes ya había hecho su trabajo, y era el Barça el que tenía que demostrar si quería pasar la eliminatoria. Los centros continuos a la desesperada de los culés fueron entonces el recurso menos acertado, ya que desde Bakero en Kaiserlautern, los catalanes no marcan de cabeza en una cita importante.

Así, viendo como las esperanzas culés se consumían en la desesperación y el partido agotaba la mentira que es este equipo el encuentro tocaba a su fin. Las bufandas de la afición de los red devils y sus inagotables cánticos acompañaban el agónico apsar de los minutos. Ni Henry, ni Messi, ni Bojan, que había entrado en sustitución del desaparecido Etoo, fueron entonces capaces de mostrar ni un ápice de la magia que se les presupone. La lesión de Evra, la prolongación de seis minutos, y la subida a rematar una falta de Valdés sólo fueron las anécdotas de la crónica de una muerte anunciada.






La ficha del partido:

Manchester United: Van der Sar; Hargreaves, Ferdinand, Brown, Evra (Silvestre 90 2"), Scholes (Fletcher 76"), Carrick, Park, Nani (Giggs 76"), Cristiano Ronaldo y Tevez.

Barcelona: Valdés; Zambrotta, Puyol, Milito, Abidal, Touré (Gudjohnsen 88"), Xavi, Deco, Messi, Iniesta (Henry 60") y Etoo (Bojan 71").

Gol:

1-0 (14"): Scholes la clava en la escuadra desde fuera del área tras robar un balón en el medio que Zambrotta había rifado.

Árbitro: Herbert Fandel (alemán), mostró tarjetas amarillas a Zambrotta (52"), Deco (54"), Carrick (63"), C. Ronaldo (68"), Touré (69").

Incidencias: Lleno en Old Trafordd, 76.000 espectadores. 11º C de temperatura al comienzo del encuentro correspondiente a las vuelta de las semifinales de la Liga de Campeones.
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