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La primera cumbre Laporta - Rijkaard se vivió en el aeropuerto

Luciano Sabatini Luciano Sabatini
Altas horas de la madrugada en el aeropuerto de Manchester, donde los jugadores del Barça esperan cabizbajos tras la derrota en Old Trafford y la consiguiente eliminación en Europa. El vuelo se retrasa y la sala de espera se convierte en un auténtico escaparate de caras de circustancia, unos se esconden bajo su reproductor de música, esconden la mirada, y otros, los más valientes, se acercan a Laporta, para intercambiar unas escuetas palabras.

Entonces, Txiki Beguiristain, el director deportivo del club y Laporta se sientan juntos y comienzan un diálogo apasionado, como ignorando que Rijkaard está sentado a sus espaldas, ignorado como si fuera invisible. En una noche así sólo se podía hablar del futuro del equipo, y ahí es donde se pone en duda la continuidad del técnico holandés.

Minutos más tarde, Txiki se levanta y se va, dejando a Laporta solo con Rijkaard. El presidente intenta explicarle algo, y el técnico se frota los ojos, quizá fruto del cansancio, quizá consecuencia de la tristeza. Alguna lágrima se le pudo escapar al bueno del holandés.

El vuelo se retrasó dos horas, y Laporta tuvo mucho tiempo para pensar y decidir las primeras medidas a tomar para intentar levantar el equipo. La renovación es necesaria y pasa por una catarsis, de la que seguramente, después de la informal reunión en el aeropuerto, Rijkaard ya está enterado y advertido.
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