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Hasta el gorro del tonto culé

  • El aficionado que saltó a El Sardinero le costará caro al Racing
El aficionado que saltó a El Sardinero le costará caro al Racing
I.L I.L

El fútbol está cada día más abierto al mundo y, consecuencia de ello, a los individuos que deberían desaparecer de él. Nadie ignora que el deporte rey se ve salpicado continuamente por despreciables que lo utilizan para sus propios intereses, lastrando un espectáculo único y convirtiéndolo en su propio festival grotesco. El último de estos inquilinos de la escoria futbolera se dejó ver este domingo en El Sardinero y responde al nombre de Jimmy Jump.

Dicho personaje, que abunda en el mundo de la parafernalia pero no debería mostrarse en torno al fútbol que tanto queremos, ha sido el responsable de que el Racing se vea obligado a pagar una sanción. Jimmy, que no es la última vez que demuestra sus voluntariosas exhibiciones públicas, saltó al césped santanderino en el partido ante el Barcelona y aunque apenas tuvo repercusión porque los jugadores (sobre todo Etoo), lo echaron del terreno de juego, el Comité Antiviolencia ha propuesto una multa al equipo cántabro.

Como no podía ser de otra forma, el Racing está indignado y en desacuerdo, con lo que ya medita establecer responsabilidades que, desde luego, no tiene porqué padecer. La multa, que asciende a 3.500 euros, jamás puede ser cargada a cuenta del club, ya que está demostrado que el estadio cumplía todos los requerimientos de seguridad que establece la Delegación del Gobierno.

El Racing quiere hacer ver que el autor de tal absurdez, el tal Jimmy, es el único responsable de sus actos y que la debilidad mental que a dicho personaje caracteriza, no entra en su programa de seguridad. El Comité entiende equivocadamente que siempre que pasa algo en un campo se atribuye la responsabilidad del club, cuando las entidades en ningún caso puede ser culpables de los actos de indisciplina de la afición rival. Jimmy, desde luego, era culé.

‘The Jumper’ (el saltador) como se hace llamar, tiene todo un repertorio de apariciones (a cual más absurda) en diferentes actos deportivos y no esconde sus intenciones. En su web, que no promocionaremos aquí por el bien del espectáculo, exalta su barcelonismo, explica cómo colarse en los eventos y hasta vende camisetas. No quiero pararme a pensar en la inteligencia de aquél que ose pagar unos euros para enriquecer a este personajillo…

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