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El Barcelona lo tuvo demasiado fácil

  • Etoo, al que el Barcelona busca sustituto, marcó los dos primeros goles
3-1. El Sporting, muy blandito
Defensa Central Defensa Central

El Sporting se lo puso demasiado fácil al Barcelona y en especial a Etoo, autor de los dos primeros goles y al que el Barcelona busca sustituto porque no lo quiere en el equipo la temporada próxima. Un Sporting muy blando ante un Barcelona que, como siempre, tuvo el favor arbitral para minar poco a poco las esperanzas del rival, que comprendió que si técnicamente eran inferiores, con el colegiado no tenían nada que hacer. El que lo debió de sufrir fue el bueno de Quini, que se sentaba en el banquillo en lugar del sancionado Preciado.

Alves, el indultado por Villar y sus Comités (todos los clubes deberían utilizar el vídeo de la coz de Alves a Toni Moral para que le quiten las tarjetas a sus jugadores haciendo un agravio comparativo), siguió haciendo lo que le dio la gana: coz para acá, agarrón para allá, patada por allí, codazo por aquí y teatro, mucho teatro, todo el del mundo y un poco más para asco del espectador neutro. Tiene bula este futbolista que si bien en el Sevilla era frenado por los colegiados, ahora campa a sus anchas aprovechándose que juega en el equipo del Gobierno y de la RFEF. Lo que tampoco evitó que marcara el 3-0 en una acción de cierta fortuna, aunque su disparo valió un golazo.

LA FICHA

3- Barcelona: Valdés; Alves (Sanchéz, 87'), Puyol (Sylvinho, 68’), Cáceres, Abidal; Xavi, Busquets, Iniesta (Dudjohnsen, 84'; Messi, Etoo, Henry.


1- Sporting: Lafuente; Gerard, Sastre (José Ángel, 63’), Iván Hernández, Cámara; Matabuena, Michel, Carmelo (Kike Mateo, 68’), Luis Morán; Diego Castro y Barral (Bilic, 63’).

Goles:
1-0 (22’), Etoo, a pase de Henry
2-0 (39’), Etoo, a pase de Messi
3-0 (65’), Alves, en jugada personal
3-1 (67’), Kike Mateos, de tiro desde el borde del área

Árbitro: Rubinos Pérez. Amarilla a Abidal, Henry, Gerard, Matabuena y Michel.

Estadio: Campo Nuevo.
 

El Sporting empezó amedrentado porque todo lo que intentaba era neutralizado por el pito del colegiado. Da lo mismo ya el nombre del trencilla de turno. Todos son iguales. Todos van de azul y rojo. Gerard Autet lo pudo comprobar a los 10 minutos, cuando discutía con Etoo con el balón en las manos. El arbitrillo decidió enseñarle la amarilla: el motivo, tener el balón en la mano, porque ni él había hecho la falta al delantero. Los asturianos ya tenían dos amarillas a los 30 minutos y sin dar una patada de más. Eso sí, Messi le metió un manotazo a Raúl Cámara que pasó el corte. Y es que el que no llora no mama y Messi tiene ya barra libre, como Alves. Abidal todavía no, porque sí vio amarilla.

Iniesta, el pequeño genio

La diferencia la puso Iniesta. Este sí que es un futbolista que juega, corre, arriesga pero no se le valora. Enganchó un balón al borde de su área, tras sacar un córner el Sporting, lo condujo hasta el borde del área asturiana, donde cedió a la izquierda a Henry y éste al centro donde Etoo la empujó a placer. Un gran gol al contragolpe y conducido por este pequeño genio de Albacete.

Después un poco más de lo mismo. Alves con su show, Messi cada día más teatrero provocando amarillas entre slalom y slalom. El Sporting se intentaba estirar, pero su fútbol era muy blando, bastante previsible e inocente a pesar de que puso en apuros en alguna ocasión a la defensa local. Y esa inocencia la explotó Etoo en un mano a mano dentro del área con Gerard, al que superó con una facilidad infantil para fusilar a Lafuente. Un 2-0 que mostraba las diferencias entre unos y otros.

Más control del Barcelona

En la segunda mitad el Barcelona se hizo dueño aún más de la situación ante un Sporting desaparecido. Rubinos por fin acertó en una decisión, al mostrar tarjeta amarilla a Henry al tirarse en el área ante la entrada de Gerard. Una piscinita del francés que normalmente en el Campo Nuevo es penalti y expulsión, pero que con el 2-0 y visto lo claro de la jugada no hizo falta pitar si no sancionar al piscinero.

Pero los asturianos seguían sin aparecer y el Barcelona jugaba a placer hasta que Alves clavó literalmente el 3-0 en una acción de fortuna. Un gol al que respondía Kike Mateos con el 3-1. El jugador del Sporting enganchó un gran tiro desde el borde del área en el primer balón que tocaba, ya que acababa de reemplazar a Carmelo. Un bonito gol que salvaba la imagen de un Sporting que hasta entonces no había hecho prácticamente nada, salvo defenderse.

El partido se fue apagando ante la falta de ambición de los asturianos, a los que el marcador no les desagradaba demasiado ante el control de un Barcelona ya conformista que se pudo llevar algún susto más. Un triunfo sencillo para los azulgrana que lo tuvieron demasiado fácil.

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