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Laporta y su alergia anti-España

  • El presidente culé repite el discurso de su catalanidad y apoya a Henry
El presidente culé repite el discurso de su catalanidad y apoya a Henry
I.L I.L

Las diferentes políticas independentistas de España son uno de los aspectos que más llaman la atención a todo extranjero que visita nuestro país. Nos dota de contrastes sociales más allá de las diferencias (a veces muy notorias) económicas que cada región o comunidad tiene que soportar pero, sobre todo, crea muchos debates cuando el deporte intenta conseguir su cuota de protagonismo dentro de un tema con horas de análisis.

Por todo ello, quizás no resulta demasiado extraño ver como algo más, normal, cotidiano, que un personaje relacionado con el fútbol deje caer sus opiniones al respecto. Aquí todo se ha dicho, todos han vertido sus intenciones y muchos de ellos las suelen lanzar para aprovecharse de la dinámica que se produce a su favor en un círculo cercano. Laporta, desde luego, pertenece a este último sector y, por ello, no ha tardado en aplaudir las declaraciones de su jugador, un Thierry Henry que dice sin tapujos que “Cataluña no es parte de España”.

Vale que un francés que cobra millones generados en España comente sin problemas en cuestiones tan relevantes. Vale que se haya olvidado de que, pese a quien pese, está defendiendo los colores de un equipo español. Vale que haya ignorado que vive en España, que le mantienen los españoles, que se le permite jugar en la Liga española, que es el país campeón de Europa quien le cobija y hasta que, sólo por educación, debería mantener la boca cerrada, pero no se puede comprender que sea el mismísimo presidente de su cúpula quien le aplauda tras semejante traspiés verbal.

Y es que Joan Laporta presidente del Barcelona, independentista de conveniencia y aspirante a trabajar en la Generalitat previo paso por una institución que le abra el paso (el FC Barcelona), aplaude sin censura las palabras irritantes de su jugador. Lo peor es que ese mandamás, el que debiera poner orden y establecer unos mínimos de conducta que quedarían quebrantados sólo con una de las frases del galo en este sentido, está feliz con la iniciativa de un delantero que sólo debe preocuparse del fútbol. El resto es, o quizás debería ser, ver , oír y callar.

Laporta tiene una alergia irremediable contra el país donde nació, donde vive y donde se ha hecho persona. Será de tendencias separatistas, tendrá un yerno (Echevarría Puig) que se presentara a la elecciones de 1980 con las ideas de exaltar la figura de Primo de Rivera e incluso podrá defender que intentó ‘robar’ al Mallorca (también territorio español) y aprovecharse de su crisis pero nunca, jamás de los jamases, podrá sentirse un hombre orgulloso de su país.

Ese, según sus palabras, tiene “una lengua propia, está entre Francia y España y guarda una historia milenaria” o, lo que es lo mismo para el resto de los españoles, hablan una lengua romance (como el castellano), son ‘vecinos’ de Francia (como España) y tiene una historia perenne (que entra en relación con la de España). Por tanto…¿qué defiende el presidente más nervioso de toda ESPAÑA?

 

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