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El Barcelona sigue de capa caída

  • EL BARCELONA SE OLVIDÓ DE JUGAR AL FÚTBOL. PINTO VIO LA AMARILLA EN EL MINUTO 35 POR PERDER TIEMPO. MARTÍ DESPERDICIÓ UN PENALTI. EL BARCELONA SÓLO PUDO MARCAR EN UN FALLO DE LA DEFENSA BERMELLONA. AL MALLORCA NO LE PITARON UN PENALTI CLARÍSIMO EN LA IDA.
Copa: Mallorca 1-1 Barcelona
P.R. - Madrid P.R. - Madrid

El equipo culé sigue su particular caída en picado. En Mallorca, el Barcelona consiguió clasificarse para la final de Copa, pero dejó muchas dudas, no recuperó su estilo y le dejó al equipo local la responsabilidad de crear el juego. Los de Manzano no supieron matar el partido cuando tuvieron un penalti a favor. El conjunto culé sólo consiguió marcar gol gracias a un fallo garrafal de la defensa bermellona, y desaprovechó la oportunidad de reivindicarse ante un rival que sólo creyó en la remontada durante cinco minutos.

La única sorpresa en el Barcelona en la primera parte la puso Guardiola. El técnico catalán reservó a jugadores habituales como Etoo y Valdés, en la grada, o Messi y Xavi, en el banquillo, no se sabe bien si por disimular la crisis o porque se olvidó de jugar al fútbol. Desde luego que si fue por lo primero, pinchó en hueso, porque su equipo no jugó a nada en todo el partido, dando una vez muestras de que están a ras de tierra.

Con Cáceres en la banda izquierda, un Alves en la derecha que sólo pisó dos veces el campo contrario en la primera parte, un tridente en la medular formado por los destructores Keita-Toure-Busquets, y unos desentrenadísimos Hleb y Bojan en la punta, el balance del ataque blaugrana fue de sólo dos acercamientos. El primero llegó nada más comenzar el partido merced a la calidad de Iniesta, el único jugador destacable del lado culé. Y el segundo, en el 45 en un inocente remate de Toure en un córner. Y ya.

La posesión abrumadora, el tiqui-taca y el fútbol sideral pasaron a mejor vida, y viendo que era incapaz de construir, el equipo culé se limitó a destruir el juego del Mallorca, y la mejor muestra es que Pinto vio la amarilla por perder tiempo ¡en el minuto 35! Una volea de Arango despertó a los bermellones a los veinte minutos, que desde entonces se asentaron en el campo culé. Y fue una jugada aparentemente sin peligro la que dio vida al Mallorca, un centro al área que Webó controla bajo la mirada de Piqué, éste cede a Castro, que de un potente zurdazo manda el balón a la escuadra de un Pinto que cada día se parece menos a un futbolista profesional. 1-0, el cagómetro por las nubes y el Mallorca con la moral a tope.

1 -Mallorca: Lux; Josemi, D.Navarro, Ramis, Corrales (Aduritz 77’); Arango, Martí, Mario Suárez (Cléber 62’), Castro (Scaloni 75’); Webó, A.Keita.

1 - F.C.Barcelona: Pinto; Alves, Piqué, Puyol, Cáceres; Busquets, Toure, Keita; Hleb (Xavi 85'), Iniesta (Márquez 53’); Bojan (Messi 57’).

Árbitro: Fernández Borbalán. Mostró la tarjeta amarilla a Toure (34’), Pinto (35’), Aduritz (35’), Piqué (50’), Ramis (59’), Corrales (70’), A.Keita (85'). Expulsó a Cáceres con roja directa (50’), y a Josemi por doble amarilla (29’ y 64’).

Estadio: Ono Estadi.

Martí desperdició un penalti

De ahíla caraja de los de Guardiola y la salida en tromba de los bermellones en la segunda parte, donde le anularon un gol por fuera de juego y un penalti a favor en los primeros cinco minutos. Martí desaprovechó la inmejorable oportunidad tirando flojo y al centro desde los once metros. En esa jugada Cáceres fue expulsado, aunque diez minutos después todo quedó compensado con la expulsión de Josemi, que vio la segunda amarilla por una entrada sobre Messi, al que Pep sacó de inmediato al ver que el partido se le torcía.

Tras el penalti fallado y la expulsión, el Mallorca se diluyó completamente. Los de Gregorio Manzano no se repusieron de sendos golpes y se dejaron engañar por el juego ramplón del Barcelona que, ayudado en muchas ocasiones del colegiado, convirtió el partido en un sinfín de pausas merced a las sustituciones, las faltas que realizaban los de Guardiola y las que provocaban tirándose a la piscina. Y en una jugada fortuita, Messi mató la eliminatoria al recoger un rechace de Piqué desde su campo que la defensa no acertó a despejar y que el argentino pasó por encima de Lux en un mano a mano. Excesivo premio para un Barcelona que se ha olvidado de jugar al fútbol, y al que le ha salvado dos penaltis, el que no le pitaron al Mallorca en el partido de ida y el que desperdició Martí esta noche.

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