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Un energúmeno en el banquillo

  • Con la de ayer ante el Bayern, es la tercera expulsión de Guardiola como técnico
Con la de ayer ante el Bayern, es la tercera expulsión de Guardiola como técnico
DC - Agencias DC - Agencias

El entrenador del FC Barcelona, Josep Guardiola, regresó ayer al graderío debido a una nueva expulsión por protestas reiteradas contra el árbitro, un hecho nada extraordinario, pues el preparador catalán ya vio el año pasado tres partidos del Barça Atlètic en la tribuna por dos sanciones.

El técnico del Barcelona combina una exquisitez en el trato a los rivales y árbitros con un carácter explosivo en el que llega a perder los papeles cuando entiende que se ha producido una injusticia, como cuando anoche el árbitro Howard Webb no señaló penalti en una entrada que recibió Messi, quien vio amarilla por supuesta simulación de falta. Esta jugada, que se produjo pasado el cuarto de hora de la primera parte, enfureció a Guardiola en el banquillos, quien perdió la compostura, olvidó el partido y no paró de gritar hasta encararse con el cuarto árbitro. Ante la insistencia, el colegiado Webb se acercó a la zona técnica y lo envió a la grada.

No era la primera vez que Guardiola desafiaba a un árbitro, ni como técnico, y aún menos como jugador. Como entrenador, en su corta pero exitosa etapa en el Barcelona B, fue expulsado en dos ocasiones el año pasado. La primera vez resultó en el partido Barcelona-Manlleu y en la segunda, casualmente, en el encuentro de vuelta, el Manlleu-Barcelona. El comité de competición le sancionó en esta segunda ocasión con dos partidos de sanción por reiteración y así se perdió el Barça-Santa Andreu y el determinante Europa-Barça, en el que el equipo barcelonista ganó 0-1 y quedó campeón del grupo quinto de la tercera división.

Como jugador, el Guardiola calmado, pausado y cerebral con el balón también tuvo sus momentos de vehemencia, como el que se vivió en el Santiago Bernabéu cuando el árbitro Xabier Losantos Omar anuló un gol legal a Rivaldo en el minuto 92, que hubiese significado el 2-3. Guardiola saltó del banquillo al final del choque y debieron separarlo para evitar que la salida de tono verbal fuese a mayores.

GUARDIOLA SE AVERGÜENZA DE SÍ MISMO

Anoche, tras el partido contra el Bayern, el entrenador catalán pidió disculpas por el exceso que había cometido en el banquillo y que le llevó a ver el encuentro desde la primera línea del graderío, junto a otros ayudantes, mientras su segundo, Francesc 'Tito' Vilanova, se encargó de dirigir a los azulgrana. "No estoy muy satisfecho de mí mismo. Me tengo que comportar, pero no he sido capaz. Hoy día, un entrenador del Barça no puede hacer estas cosas. Pero es tan claro el penalti (contra Messi). Y el árbitro sabe que es claro y que lo tiene que pitar. Y el linier también está allí para verlo. Pero me tengo que comportar y no he sido capaz", argumentó anoche.

"No he podido controlarme. Pero también soy así. A veces pierdo los papeles como cualquier otro, pero tengo un cargo de responsabilidad que me tengo que controlar. Pero insisto, el penalti era demasiado claro. El árbitro sólo me ha dicho: 'Vete a la grada. Nada más'", añadió. El Barcelona ha decidido recurrir la tarjeta de Messi y también la expulsión de Guardiola.

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