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El 'bombero joyero'

  • Uno de los 'blufs' del Barcelona se pasa a la bisutería
Uno de los 'blufs' del Barcelona se pasa a la bisutería
I.L I.L

El gris momento económico que vive el planeta también se deja sentir en el mundo del fútbol. Los euros no abundan y hay quienes aún recuerdan aquellos despilfarros absurdos que los clubes punteros se podían permitir cuando por su salud financiera no asomaban grietas como las actuales. Se buscaban jugadores mediáticos, cracks a precios desorbitados y promesas que dieran aires nuevos a las crisis de principios de siglo, aquellas que, sobre todo en Barcelona, dejaron una larga lista de ‘bluffs’ para el recuerdo.

 

Podríamos centrarnos en Rochemback, Geovanni, Bonano, Dutruel, Overmars, Petit…o una larga cola de nombres que pasaron sin pena ni gloria por la Ciudad Condal pero lo haremos específicamente en un ‘crack’ de la época como el impactante Philippe Christanval. El Barcelona necesitaba levantarse de varios años en la sombra, secos de títulos, anhelando tiempos mejores y buscando su identidad a base de talonario y euros repartidos por cada rincón del mundo. El galo respondía a esa búsqueda pero lo hizo con una debilidad pasmosa que pronto hizo estragos en la zaga culé, que pagó sus descarados errores con dos años nefastos.

Christanval, había creado buenas impresiones en sus primeros años como jugador del Mónaco (donde formaba pareja junto al mexicano y actual zaguero blaugrana, Márquez). Supuestamente, un fino toque de balón, la elegancia en sus ambiciosos intentos de unirse al ataque y un sin fin de cualidades que hacían de él “un jugador muy completo” a ojos del técnico de aquella etapa, Carles Rexach, le bastaron para ganarse un lugar en el Camp Nou por 18 millones de euros. Cada uno de ellos aún son anhelados por La Masía.

Y es que dos años después, tras haber disputado sólo 43 partidos (más allá de ser indiscutible en la prestigiosa Copa Cataluña) y a pesar de que Francia se lo llevó al Mundial de 2002 (donde Les Blues cayeron en primera ronda), Joan Laporta se dio cuenta del auténtico despropósito que habían fichado y se dispuso a re-colocarlo en el mercado a precio de saldo. La idea era quitárselo de encima y lo hizo metiéndolo en el fútbol galo de vuelta a cambio de perder más de 15 millones respecto a su costo inicial. Se marchó a Marsella y allí prosiguió su lamento. Incapaz de mostrar algo que pudiera explicar la cantidad que el Barcelona había puesto sobre la mesa para llevárselo años atrás, intentó hacerse hueco en la Premeir y tras el “no” de Wenger, recaló en el Fulham cuando ya había empezado la pasada campaña.

Con los londinenses logró su gran objetivo. Se sintió capaz de crearse su propio espacio, de encontrar la felicidad y de toparse finalmente con la meta de toda su carrera, aunque nada tenga que ver con el césped, el balón ni las camisetas ajustadas, sino con la bisutería. Y es que cuando este año el Blackburn Rovers también le negó un hueco en su plantilla (lo que denota una ‘gran’ forma física y su estupendo nivel), no pudo frenar sus impulsos de éxito al abrir una joyeria de lujo en la capital británica.

No hay nada mejor para evitar el paro que aferrarse a aquellos euros que vergonzosamente ‘trincó’ a costa de los culés y cubrirse de oro con ellos. ¡Precios de vértigo en la joyería de Philippe!, el ‘bombero joyero’ que paseó su éxito por Barcelona.

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