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Guardiola sigue con su campaña

  • Reitera que no habla de los árbitros pese a seguir 'llorando'
Reitera que no habla de los árbitros pese a seguir 'llorando'
I.L I.L

Opinar sobre un tema, por conflictivo que sea, siempre es entrar en el debate en torno a él. Cualquier apunte, por pequeño que sea, significa querer reflejar una postura ante los demás y, siendo un personaje futbolístico de primer nivel, la relevancia de las impresiones vertidas crece sobremanera. A pesar de su aspecto de señor de los nuevos tiempos, de glamour de pasarela y de corbatita rebelde bien ajustada al cuello, Pep Guardiola se empeña en querer cambiar el significado de las palabras y ese don, por ahora y sólo por ahora, no está a su alcance.

 

El técnico culé reiteró una vez más que jamás ha entrado a valorar la actitud de los colegiados que les dirigen y menos aún querer quejarse de ello. Debe ser que decir ante la prensa que uno de sus lemas “es no hablar de la labor arbitral”, es justamente eso, no hablar de ellos. Pero resulta que si continúas opinando que “eso no significa que no me dé cuenta de lo que está pasando”, el ‘pastel’ se pierde, la promesa queda en entredicho y su honor, ése que dice llevar “a rajatabla”, se desmorona de un plumazo.

Sin tapujos y con la misma actitud pasiva de siempre, que no sabe si es por su don de modernidad o un ego demasiado exaltado, apuntó este martes que después de 78 puntos, no le gustaba que “se diga que la Liga está dirigida por los árbitros” y que el no se mete “en su trabajo” y desea “defender al club, a esta casa”.

Para demostrar que no le gusta hablar de los árbitros (pese a que desarrolla temas a fondo sobre la labor arbitral en general), puso un ejemplo tan bochornoso como puntilloso: "Llevo 102 ruedas de prensa y nunca he hablado de los árbitros. Siempre he dicho que si ganamos o perdemos, es culpa nuestra. No decimos ni 'mu' porque tenemos otras preocupaciones, pero eso no quiere decir que no me dé cuenta", apuntó.

Cuando se quedó sin argumentos ante su falta de lógica, tiró de recuerdos para mostrarse mucho más ‘blandito’ y sereno al afirmar que no le importa admitir cuando comete un error pero que su trayectoria le avala (si es que se quiere mucho a sí mismo): "Cuando la cago, la cago, pero me reafirmo en lo que dije tras el partido ante el Getafe. No busco la confrontación y creo que mi trayectoria me avala”, maquilló con evidente falta de argumentos.

Si el real Madrid vence, mete el miedo a los culés y este miércoles el Barcelona se atasca ante el Sevilla, la rueda de prensa ignorando árbitros pese a ponerles literalmente a ‘parir’, será de escándalo. ¡Hasta tu próximo lloriqueo, Pep!

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