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El Valencia pone 'picante' a la Liga

  • VALENCIA 2-1 BARCELONA
VALENCIA 2-1 BARCELONA
I.L I.L

¿Un punto válido o dos puntos perdidos? Emery ganó la partida estrategica a Guardiola pero no le bastó. Un gol de Messi en pared con Iniesta reavivó a un Valencia que reaccionó antes del descanso con dos goles de Maduro y Pablo que hicieron enloquecer Mestalla y la Liga. Un inmejorable desgaste defensivo, balones al hueco y contras perfectamente diseñadas, pudieron dar calma a un Valencia que mandó todo al traste a última hora. Un balón dividido con César por los suelos y Henry como rebulsivo con un toque de suerte, salvó la noche a los culés. El Madrid se jugará medio campeonato en Sevilla este domingo pero el temor, más que nunca instalado en el universo culé, amenaza el ego azulgrana.

Tres descansos y un minuto de oro

FICHA TÉCNICA:

2 - VALENCIA: César, Miguel (Moretti, m.77), Maduro, Albiol, Alexis, Marchena, Baraja (Michel, m.67), Pablo, Silva, Mata (Vicente, m.82) y Villa

2 - BARCELONA: Valdés, Dani Alves, Puyol, Piqué, Abidal, Busquets, Keita (Henry, m.63), Xavi (Gudjhonsen, m.76), Iniesta, Messi y Eto'o.

GOLES: 0-1,m.24: Messi. 1-1,m.43: Maduro. 2-1,m.45: Pablo. 2-2, m.85: Henry

ÁRBITRO: Muñiz Fernández (colegio asturiano). Amonestó por el Valencia a Silva, Pablo, Marchena, Baraja y Maduro y por el Barcelona a Valdés e Iniesta.

INCIDENCIAS: partido disputado en el campo de Mestalla ante 50.000 espectadores. Terreno de juego en buenas condiciones. Se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento de Rafael Mir, ex jugador del Valencia.

El fin de semana clave. Así se valoraba desde el bando azulgrana la noche en Mestalla. Después de los sudores blancos ante el Getafe, de la ‘consentida’ victoria culé ante el Sevilla y del cruce directo de declaraciones con Guardiola como protagonista, la jornada obligaba a los dos favoritos a vencer en dos estadios complicadísimos. Sobre el suelo ché, con Villa y Mata como estiletes de un Valencia que buscaba conservar su plaza de Champions League, el líder daba descanso a Touré, Márquez y Henry, pero regresaba Messi de inicio.

La tensión se palpó casi desde el arranque porque durante unos minutos la presión en campo rival y la asfixiante sensación de no tener tiempo que perder, evitaron la profundidad. El dinamismo fue frenado por un Barcelona más conservador, intentando congelar las intenciones locales y buscando un tempo más sereno. Cuando este llegó, después de un par de llegadas de Villa y Etoo en ambas porterías, la pelota le cayó a Iniesta. El albaceteño fraguó una pared con Messi y entre ambos, con la complicidad valenciana en defensa (lo de Alexis es de juzgado e una noche como hoy), aniquilaron a los ché plantándose en el área pequeña. ¿Nadie es capaz de romper este juego?

Como siempre, la polémica nunca falla en partidos azulgranas y en apenas dos minutos, Muñiz Fernández, se encargó de que los puntos no se le complicaran a los de Guardiola. Dos penaltis seguidos, ambos por claros empujones sobre Silva Y Villa, que acabaron enojadísimos ante las decisiones, frenaron la reacción de un Valencia que había dado un paso adelante.  Mestalla se enfureció ante la obviedad del ‘robo’ y los blaugrana se encargaron de contener y aguantar defensivamente en busca de ataques directos.

Balones verticales, sobre todo uno a Silva que cabeceó con intención así como presión en medio campo y ataque rápido, hicieron daño a Valdés. El meta acabó por tragarse un saque de esquina en el que un choque con Puyol, fruto de la descoordinación, pegó en Maduro camino a la red. El Barcelona quedó ‘tocado’ por unos instantes y, justo antes del descanso, se consumó la gran jugada del choque. Una pared rápida, de toque mágico y definición ideal. Mata y Pablo abrieron una fisura en la red defensiva de Pep y el ex del Cádiz acabó por remachar ante la salida de Valdés. Minuto de oro en Mestalla. Minuto de oro para la Liga.

Tranquilizadora tensión

Lo agradable del resultado hizo que el Valencia acomodara su defensa y buscara frecuentemente las contras con pases al espacio. Producto de ello se crearon algunas llegadas que pusieron a prueba a Valdés pero el Barcelona, que sin productividad alguna tenía la posesión favorable, seguía intimidando entre las precauciones locales. Guardiola quería cambiar el ritmo, ganar en poder ofensivo y encerrar más a su rival con lo que decidió dar entrada a Henry. Emery decidió arriesgar con una actitud extra-defensiva que obligaba a un gran desgaste físico y a conceder el balón a su rival, completamente perdido en un mar de dudas y falta de alternativas.

El último cuarto de hora reflejó la ansiedad culé, ya que Xavi (que no vio amarilla y estará ante el Madrid), se marchó para dejar su hueco a Gudhjonsen en un claro ejemplo de necesidad ofensiva. Apoyos laterales, sacrificio colectivo y un trabajo impecable en tareas destructivas, dieron fe a los valencianistas hasta el final. Emery supo leer la partida y ganó el duelo de peones a un Guardiola que, como todo el barcelonismo empieza a sentirse gravemente amenazado.

Sobre el final, una jugada enrevesada con César por los suelos y Henry como rematador en suerte, hundió el eterno trabajo local y otorgó un inmerecido punto a un Barcelona rramplón al que, en esta ocasión, la suerte le dio alas. Empate para un Barcelona que ve peligrar un poco más su reinado. El Madrid, que este domingo se juega media Liga en Sevilla, puede poner en jaque al universo de egos culé. Una victoria le dejaría a cuatro puntos con el clásico a la vista. La perfección no existe. Los dioses, al menos en Barcelona, tampoco.

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