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Pelotazo ché a costa de Barberá, Camps y Bancaja

35 jugadores y una deuda de 547 millones de euros
Defensa Central Defensa Central

La situación por la que atraviesa el Valencia del ‘provinciano’ Llorente es dramática. Tiene una deuda reconocida de 547 millones, con 35 jugadores en plantilla, cuya nómica le cuesta mantener 100 millones al año y pretenden acabar el nuevo estadio con la ayuda de los políticos en lo que vulgarmente se conoce como pelotazo y la comprensión de Bancaja.

Empecemos por la plantilla. Tiene 35 jugadores, 26 en el primer equipo. De esos 26, tres concluyen contrato: Curro Torres, Morientes y César. Los dos primeros se han ido sin que el club haya pescado ni un euro, mientras que César podría renovar por un año. Con el portero, el Valencia tiene 24 jugadores con contrato en vigor además de los cedidos, como Zigic (Racing), David Navarro (Mallorca), Aarón (Glasgow Rangers), Banega (Atlético de Madrid) y Nacho González (Newcastle), entre otros.

Su presidente, Manuel Llorente que se autodenomina provinciano en una autodefensa para no traspasar a Villa y Silva, tiene ante sí un difícil proyecto. Entre Villa y Silva paga 6 millones de euros, tres a cada uno, por temporada pero no piensa traspasarlos salvo por unas cantidades desorbitadas. Según esto, Villa puede acabar en el Chelsea, que ofrece 45 millones de euros. Y Silva apunta a seguir en el equipo valencianista si mantiene esa postura inflexible.

Lo cierto es que la deuda del club llegará a los 547 millones a 30 de junio. Con la ampliación de capital de 92,4 millones de euros, el club necesitará 200 de financiación adicional que pretende financiar. Y es que en los últimos seis años el Valencia ha sacado de caja 300 millones más de los que ha ingresado.

Vender estrellas, y la ayuda de políticos y bancos

El plan de Llorente es que vender sus estrellas no tiene por qué repercutir en el campo deportivo, siempre y cuando fichen bien. Vamos que tiene la caja de Pandora debajo de la silla. Si fichan bien sus cálculos son que la estabilidad les llegará en la temporada 2012-13.

Pero para ello necesitan obligatoriamente un pelotazo y es que el presidente de la Generalitat Francisco Camps y a la alcaldesa Rita Barberá les ayuden a acabar de construir un estadio que necesita un inversión de 200 millones de euros.  Además, esperan que Bancaja, a la que deben más de 200 millones de euros, sea comprensiva con su crisis y conservar la vinculación en el futuro. Vamos, que a costa de los políticos y los bancos solucionarán sus problemas económicos. Esto es un plan y lo demás son tonterías.

 

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