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García Calvo, otro viejo rockero que dice adiós

EFE EFE

El defensa del Real Valladolid José Antonio García Calvo decidió en la tarde de ayer lunes retirarse del fútbol, es otro viejo rockero que dice adiós, en este caso literalmente, pues en ocasiones actúa formando parte de una banda de rock compuesta por unos amigos. El viernes se despedirá en conferencia de prensa uno de los referentes de la plantilla vallisoletana. Deja el fútbol a los 34 años por sus molestias crónicas en un dedo del pie derecho, que finalmente le han obligado a abandonar el deporte profesional cuando aún podría haber seguido. De hecho, García Calvo jugó infiltrado los dos últimos encuentros de la pasada Liga ante el Sporting y el Betis y contribuyó decisivamente a la salvación del equipo vallisoletano pese a sus molestias físicas.

José Antonio García Calvo (1-4-1975) se formó en la cantera del Real Madrid y ha jugado en el Real Valladolid en dos etapas, interrumpidas por su periodo en el Atlético de Madrid, adonde fue traspaso en verano de 2001. El defensa madrileño siempre ha evocado con emoción los cinco años que pasó en el conjunto colchonero, una etapa que rememora con especial cariño y que le hace sentirse "atlético de corazón, aunque no de nacimiento", pues de niño era madridista. García Calvo debutó con el primer equipo del Real Madrid el 2 de marzo de 1996, en un partido jugado en el estadio Santiago Bernabéu ante la UD Salamanca (5-0). El entrenador era Arsenio Iglesias y aquel día tuvo el descaro de hacer "una rabona". Esa temporada jugó hasta diez partidos con el primer equipo merengue y parecía destinado a ocupar un sitio en el centro de la zaga junto a Fernando Ruiz Hierro o, al menos, aparentaba ser digno de permanecer en una primera plantilla madridista huérfana entonces de centrales de plenas garantías.

Él también lo veía así y, de hecho, llegó al Real Valladolid en septiembre de 1997 "picado" en su orgullo, con muchas ganas de demostrar sus cualidades futbolísticas. Pronto fue un líder en la plantilla y su raza se contagió al resto de compañeros. Junto a él jugaron entonces zagueros como el argentino Gabriel Heinze, el boliviano Juan Manuel Peña, el brasileño Julio César Santos Correa o el madrileño José Luis Santamaría. Tres ser traspasado al Atlético de Madrid y vestir tres veces la camiseta de la selección española, volvió al Real Valladolid como tantos otros futbolistas en los últimos tiempos (Caminero, Eusebio, Víctor, Fonseca, Alberto o Juan Carlos). Ahora está asentado en la capital de Pisuerga e incluso se vinculó recientemente a la bodega Cepa 21, un proyecto vitivinícola de Ribera de Duero que preside la familia Moro en Castrillo de Duero (Valladolid).

Con la marcha de García Calvo, el Real Valladolid "despide" al cuarto jugador veterano, avezado y curtido de su plantilla. En el último mes ha hecho lo propio con Ángel Manuel Vivar Dorado, Víctor Manuel Fernández y el guardameta Alberto López. La plantilla se ha rejuvenecido aunque ha perdido a buena parte de sus "decanos". El tiempo pasa para todos. Los referentes ahora serán otros, pero el carácter, la casta y el oficio de García Calvo serán difíciles de contrarrestar.

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