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A Laporta le entra el 'síndrome Rosell'

  • El intento de fichaje de Cesc es el más claro ejemplo del miedo que atesora Juan
El intento de fichaje de Cesc es el más claro ejemplo del miedo que atesora Juan
I.L I.L

Ni el robado triplete, ni las recalificaciones vergonzosas permiten a Juan Laporta estar tranquilo. Y es que el actual presidente del Barcelona sabe que tendrá que abandonar la poltrona del Campo Nuevo el próximo verano porque por estatutos no puede ampliar su legislatura al frente del equipo catalán.

Es un secreto a voces que Sandro Rosell se presentará a las próximas elecciones a la presidencia del Barcelona. No habría mayor dolor para Laporta que Rosell, el tipo al que echó de mala manera del club, le sucediera como máximo mandatario del club catalán. Es más, Laporta anda como loco a la busca de un delfín que cumpliera sus órdenes desde la sombra. Sin embargo, parece que al bueno de Juan no le va a salir la jugada maestra que pretende.

Es por ello por lo que se ha empeñado en fichar a Cesc Fábregas. El retorno del hijo pródigo le haría apuntarse un tanto ante los socios, pese a que éstos arden en deseos de quitárselo del medio. Además, la posibilidad de que Cesc fiche la próxima temporada por el Barcelona de la mano de Rosell sería una puñalada tan grande para Laporta que no está dispuesto que su enemigo más acérrimo entre por la puerta grande al Campo Nuevo. De ahí sus prisas por tratar de firmar al internacional español a la mayor brevedad posible. Sin embargo, todo apunta a que volverá a recibir la enésima calabaza del verano.

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