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La asignación de Lubos Michel para la final indigna al Chelsea

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La UEFA a elegido a uno de sus colegiados más experimentados para la final de la Champions League entre el Manchester United y el Chelsea, al eslovaco Lubos Michel. La tardía asignación del mismo ha sentado como una patada en el estómago a los blues, ya que se trata de un colegiado que no trae demasiados buenos recuerdos para los londinenses.

La cita fue el 5 de Mayo de 2005, cuando el equipo entonces dirigido por Mourinho se medía justamente ante otro equipo inglés en las semifinales de la Champions, el Liverpool. En el partido de ida en Stamford Bridge se dio un 0-0 que dejaba el pronóstico abierto para la vuelta en Anfield Road.

En el minuto 4 del partido un balón tocado por Milan Baros en el borde del área llegaba Luis García que picaba la pelota ante la salida de Petr Cech, y botaba llorando hasta la línea de gol cuando William Wallace despejaba a la desesperada el balón. La pelota no llegó a traspasar la línea pero el colegiado del partido dio el tanto como válido, un gol que a la postre valdría una clasificación para la final ya que el aprtido terminó con el ajustado 1-0 de ese momento. El árbitro de aquel partido era Lubos Michel, que privó al Chelsea de la mejor ocasión de meterse en la finalísima de una competición europea. Desde entonces a los blues les produce urticaria sólo escuchar su nombre.

La casualidad ha querido que justamente fuera ante otro equipo inglés, esta vez ante el Manchester United, cuando Michel sea el encargado de dirigir el encuentro que podría encumbrar al equipo de Abrahamovic en lo más alto del fútbol europeo, ya que todavía no han ganado ningún trofeo europeo de relevancia, o si por el contrario, el eslovaco volverá a liársela a los blues.

Por ésto, el vestuario del Chelsea está que trina con la UEFA y con la asignación de este colegiado, aunque horas antes del partido nadie ha querido salir a quejarse públicamente ya que temen ser aún más perjudicados. Ni siquiera el técnico Avram Grant ha querido sacar los pies del tiesto en cuanto ha sabido que sería el eslovaco el encargado de dirigir el partido, y en la rueda de presa se ha mostrado esquivo con las preguntas sobre el tema: "Confío en el árbitro que sea, no tengo dudas de la profesionalidad de nadie". otra cosa, no podía decir, claro.


Un curriculum que le ha valido una final




A pesar de los pesares, Lubos Michel es uno de los árbitros con más laureado perfil en Europa: se convirtió en internacional en 1993, cuando pitó su primer partido en el campeonato de Europa sub 21 entre Inglaterra y San Marino. Fue el árbitro de la final de la final de la Copa de la UEFA de 2003 en Sevilla entre el Oporto y el Celtic de Glasgow y en la Eurocopa 2004 dirigió los enfrentamientos Grecia-España, Suiza-Francia y Suecia-Holanda.

Su debut en la Liga de Campeones se produjo en el año 1998 y es el mejor situado entre los árbitros en activo, en segundo lugar tras el danés Kim Milton Nielsen, para alcanzar las 50 apariciones en esta competición, en la que en 2005 dirigió la semifinal entre Liverpool y Chelsea. Anteriormente Michel participó en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000; dirigió el Brasil-Argentina de la Copa de las Confederaciones 2005 y es el primer árbitro de Eslovaquia, desde la independencia de este país, que ofició un partido de la Copa del Mundo de la FIFA al arbitrar el Paraguay-Sudáfrica en Corea y Japón 2002.

En el último campeonato del mundo de Alemania 2006, Michel pitó los encuentros Portugal-México, Brasil-Ghana y Argentina-Alemania.

El miércoles en la final de Moscú Lubos Michel estará acompañado por sus compatriotas Roman Slysko y Martin Balko como asistentes, junto a Vladimir Hrinak como cuarto árbitro.
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