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Ganó Florguson

  • El United, campeón de Europa tras derrotar al Chelsea en los penaltis. Cristiano Ronaldo marcó pero falló su pena máxima. El Chelsea se estrelló contra la madera y Anelka certificó la derrota
Miguel Queipo de Llano - La Crónica Miguel Queipo de Llano - La Crónica

Fue una final inglesa, pero pareció italiana. Contención, sudor, sufrimiento, gamba dura, un árbitro espantoso y todo para decidir en los penaltis. Y allí, la flor de Sir Alex Ferguson, el que gana finales milagrosas al final, hizo de las suyas. Cristiano Ronaldo erró su lanzamiento, John Terry patinó a lo Beckham en el que podía haberle dado el título al Chelsea y Anelka, que ni se inmutó, falló el definitivo que hizo que el título viajara hasta Old Trafford, su tercera Copa de Europa, los Busby Babes ya son sólo un recuerdo borroso en la memoria.

"Hola, buenos días, me llamo Manchester United, ¿y usted?". "Soy Chelsea, un placer". Así empezó el partido entre los dos gigantes ingleses, como si no se conocieran de nada, todo cordialidad, faltó un té en el centro del campo. Las hostilidades no se iniciaron hasta pasados veinte minutos, cuando Scholes comenzó a sangrar por la nariz como consecuencia de un coscorrón con Makelele. La máscara de cordialidad cayó al suelo y comenzó el fútbol, ya era hora.

Ronaldo abre la lata.

Y con casi nada, como siempre, el United hizo gol. Un tuya-mía entre Scholes y Brown en la banda derecha permitió al lateral centrar ¡con la izquierda! Su centro al segundo palo lo remató de cabeza Cristiano Ronaldo, que se aprovechó de que Essien hace casi todo bien menos saltar. El gol sirvió para terminar de animar el cotarro, Rooney metido en todos los fregados. El Chelsea, pese a todo, no olía el balón y sólo la tremenda calidad de Lampard permitía que Drogba no fuera un espectro, se quedó en mero islote por descubrir, abandonado a su suerte.

Un remate en propia meta de Ferdinand gracias a un empujón de Ballack y un doble paradón de Cech en la misma jugada, a remates de Tévez y Carrick, fueron el preludio al empate del Chelsea: Essien, versión africana del Transiberiano, llegó como un búfalo y pegó un zapatazo que hizo pinball en la zaga del United. Lampard, listísimo, salió del segundo vagón a la misma velocidad que el ghanés, se anticipó a Van der Sar y Ferdinand y elevó las tablas al marcador en el último suspiro de la primera mitad. El gol fue de los psicológicos, pero no sólo por llegar al filo del descanso, sino porque Lampard levantó las manos, miró al cielo y se acordó de su madre, recientemente fallecida. Y esa fue la gasolina que necesitaba el mejor futbolista inglés para resucitar.

Tocado.

Ese tanto dejó al United muy, pero que muy tocado, de cara al segundo acto. La pájara de los de Ferguson era monumental y el escocés, fiel al fútbol británico, no dio cuartelillo a sus suplentes: eso sí, el equipo se replegó a base de bien. Essien y Ballack, antes de cumplirse el minuto 60, avisaron con disparos desde fuera del área pero la pájara del United parecía no tener solución. Sobre todo, porque le faltaba convicción en sus posibilidades.

A ellos se añadió que el Chelsea se aplicó de verdad en presionar, en tirar a Cristiano Ronaldo al suelo cada vez que intentaba entrar en contacto con el balón y comezó a creerse campeón de Europa. Scholes desapareció, con la nariz como un pimiento morrón, y la potencia del centro del campo de los Blues no encontraba antídoto en el tridente del United, aunque los de Manchester encontraban de vez en cuando respiro en las acciones individuales de Rooney, Ronaldo y Tévez.

Sin embargo, Drogba tuvo la mejor ocasión de la segunda parte, con un remate tremendo al palo desde 25 metros a menos de un cuarto de hora para el final y mientras (casi) todos los protagonistas lo que estaban eran tremendamente enfadados con el arbitraje de Lubos Michel, horroroso todo el partido y que poco antes se había tragado un clarísimo penalti de Ferdinand a Malouda que además vino precedido de unas manos del francés que el eslovaco tampoco vio. El partido se plantó así en la prórroga, con sólo un cambio sobre el césped (el récordman Giggs, más Diablo Rojo ya que Sir Bobby Charlton).

El tiempo extra se inició como acabó el partido, con otro sensacional remate de Lampard que se estrelló contra la madera de Van der Sar. La fortuna se escapaba a chorros del lado de los azules, o eso parecía. A John Terry aún le quedaba algo de ella cuando sacó bajo palos un remate de Giggs tras un jugadón de Evra. Tampoco hubo mucho que rascar, lluvia sobre Moscú, jugadores acalambrados, todo encaminado a los penaltis o a una acción individual, Drogba expulsado a medias por una argentinada de Tévez y el patético colegiado y el tiempo escapándose a chorros ante el silencio de dos aficiones atacadas de los nervios.

Los penaltis fueron una lotería, y más por el estado del campo. Cristiano Ronaldo erró su lanzamiento y se congestionó tanto que por un momento pareció que ni miraba a las cámaras. Cuando John Terry tenía en sus botas el título europeo para el Chelsea, el pie de apoyo le falló como le falló a Beckham y la tanda entró en su fase decisiva, quien pierde palma. Falló Anelka, al que le dio igual, el galo sigue siendo raro, pero raro, raro, raro. Contra la flor de un escocés, Sir Alex Florguson, no hay nada que hacer.







Ficha técnica

1- Manchester United: Van der Sar; Brown (Anderson 125"), Vidic, Ferdinand, Evra; Hargreaves, Carrick, Scholes (Giggs 87"); Rooney (Nani 101"), Tévez y Cristiano Ronaldo.

1- Chelsea: Cech; Essien, Carvalho, Terry, Ashley Cole; Ballack, Makelele (Belleti 125"), Lampard; Joe Cole (Anelka 99"), Drogba y Malouda (Kalou 92").


Goles


1-0 (27"): Centro con la izquierda desde la banda derecha de Brown y Cristiano Ronaldo, solo y de cabeza, bate a Cech.

1-1 (45"): Essien remata desde fuera del área, el balón rebota en la defensa del United y Lampard, como una locomotora, se adelanta a Van der Sar y Ferdinand para hacer el empate.

Tanda de penaltis

1-0 Tévez; 1-1 Ballack; 2-1 Carrick; 2-2 Belletti; 2-2 Cristiano Ronaldo (para Cech); 2-3 Lampard; 3-3 Hargreaves; 3-4 Ashley Cole; 4-4 Nani; 4-4 Terry (fuera); 5-4 Anderson; 5-5 Kalou; 6-5 Giggs; 6-5 Anelka (para Van der Sar);

Árbitro: Lubos Michel, eslovaco, auxiliado en las bandas por Roman Slysko y Martin Balko. Expulsó a Drogba (115") en un rifirrafe con Vidic. Amonestó a Scholes y Makelele (22") por un presunto codazo del francés al inglés que no fue tal, a Ferdinand (42") por frenar con un codazo a Lampard, a Carvalho (47" ) por golpear en plancha el tobillo de Ronaldo, a Vidic (111") por una durísima entrada sobre Anelka, a Tévez y Ballack (115") por la tángana que derivó en la roja a Drogba y a Essien (118") por detener en falta a Cristiano Ronaldo.


Incidencias: Estadio Luzhniki de Moscú. 61.000 espectadores. 230 países televisaron en directo la final. Cerca de 1000 periodistas acreditados para el evento. Ramón Calderón, presidente del Real Madrid, y Pedja Mijatovic, director deportivo, presenciaron el encuentro en directo.
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