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Goleada al compás de Sneijder

  • Holanda golea al campeón del mundo con dos goles madridistas. Italia no mereció tanto castigo
Miguel Queipo de Llano - La Crónica Miguel Queipo de Llano - La Crónica

Treinta años después, Holanda volvió a ganar a Italia, algo que no conseguía desde Argentina-78. Y lo hizo goleando, guiada por las contras trazadas por el compás de Sneijder, un futbolista superlativo, un caníbal hambriento de títulos. De la mano del madridista, del instinto goleador de Van Nistelrooy y de un arbitraje que desniveló el partido en dirección Oranje y no Azzurra, la actual campeona del mundo mira con amargura el estreno del torneo, desde el farolillo rojo del llamado Grupo de la Muerte y con un carro de goles en contra. Asoma por el horizonte la tercera eliminación italiana en primera ronda en las cuatro últimas Eurocopas. Por cierto, que el partido supuso la primera derrota azzurra en su debut en cualquier Copa de Europa de Selecciones.

Lo de ayer fue un partidazo en toda regla, callando bocas: el fútbol táctico puede ser igual de bonito que el del tiki-taka. Ambas selecciones salieron al césped con las intrucciones bien claras en defensa: ahogar a Pirlo en el caso neerlandés, no dejar crear a Van der Vaart en el italiano. Y las dos se aplicaron en el empeño, devorando kilómetros sin cesar y aplicándose en labores tácticas. Pero el talento siempre rompe.


Dos en cuatro.

Y rompió como menos se esperaba, en una ocasión aislada en medio de un juego trepidante pero sin llegadas claras. Un disparo de Sneijder desde la frontal, su típico zurriagazo seco, fue desviado por Van Nistelrooy en un clarísimo fuera de juego. El árbitro, sueco, se hizo el ídem y dio el gol, ante las protestas italianas. Era el minuto 27 e Italia, fuera de sí, se descompuso. Primero, porque Pirlo no entraba en contacto con el balón más que en su campo y desplazado a una banda, el experimento de Donadoni de poner a Ambrosini en lugar de De Rossi era un fiasco. Segundo, porque permitió que una fulgurante contra lanzada por Van Bronckhorst, sacando el balón bajo palos tras un córner italiano, acabara con una jugada de tiralíneas con Kuyt y Sneijder que el mariscal holandés materializó en el 2-0.

Habían pasado cuatro minutos, sólo cuatro, pero el irse del partido le costó a Italia el recibir dos rejonazos de los que le costó hasta el descanso reponerse, y casi se lleva otro si Buffon no saca con la punta del tacón un remate de Van Nistelrooy. Porque tras la reanudación, Italia tocó a rebato, ya no era sólo Di Natale el hiperactivo. Gattuso se disfrazó de Gattuso para pelear hasta las últimas consecuencias cualquier balón, Materazzi se fue a la caseta por un Grosso que es un puñal por su banda y Pirlo comenzó a distribuír como la azzurra necesita.

Y entonces surgió la figura, inmensa, de Engelaar, Un medio centro tremendo, de una capacidad física inmejorable (1,98), con planta de retorcer tuercas a pestañazos y que además, distribuye el juego con criterio y tiene capacidad técnica suficiente para echarse el equipo a la espalda. Centrocampista de 28 años del Twente, si su juego habitual es el que ofreció ayer, pronto estará en un grande.

Chaparrón y sentencia.

Gracias a él, Holanda aguantó el chaparrón italiano, volcada en pos de acortar distancias como sólo los transalpinos saben hacerlo, con sangre, sudor y lágrimas y mordiendo tobillos en cuanto cualquiera lo asomaba. La Azzurra frenó el ataque Oranje, que se pertrechó en su campo más pendiente de mantener el resultado que de atacar, pero tampoco llegaba. Salió al campo Del Piero y Pinturicchio le dio más presencia al ataque italiano, Luca Toni andaba a esas alturas completamente morado de pegarse con la zaga neerlandesa, tanto que falló un remate increíble, mano a mano con Van der Sar.

Entre Del Piero y Grosso, con la inestimable colaboración de un Cassano al que sólo con mirarle cualquiera se da cuenta de que ya no es Mr. Donuts, Italia intentó meterse en el partido y apretó, pero entre Van der Sar (paradón a remate de Pirlo de falta) y otra contra furibunda que Van Bronckhorst aprovechó para anotar el tercero, el cuentro se acabó. De color naranja, de momento. Pero nunca descarten a la azzurra. Volverán.




Ficha técnica

3- Holanda: Van der Sar; Boulahrouz (Heitinga 77"), Ooijer, Mathijsen, Van Bronckhorst; De Jong, Engelaar; Kuyt (Afellay 81"), Sneijder, Van der Vaart; y Van Nistelrooy (Van Persie 70").

0- Italia: Buffon; Panucci, Barzagli, Materazzi (Grosso 54"), Zambrotta; Ambrosini, Pirlo, Gattuso; Camoranesi (Cassano 75"), Luca Toni y Di Natale (Del Piero 64").


Goles

1-0 (27"): Sneijder dispara desde la frontal tras un rechace y Van Nistelrooy, en clarísimo fuera de juego, desvía para anotar el primer tanto del partido.

2-0 (31"): Van Bronckhorst saca un remate bajo palos, se desmarca por el lateral, cambia el juego sobre Kuyt y el centro de éste lo remata Sneijder desde el área pequeña.

3-0 (79"): Nueva contra holandesa. Kuyt estrella un remate contra Buffon, recoge el balón para centrar desde el lateral y Van Bronckhorst remata de cabeza la goleada.

Árbitro: Peter Fröjdfeldt, de Suecia. Amonestó a Luca Toni (27") por protestar el primer gol holandés, a Zambrotta (35") por derribar a Kuyt, a Gattuso (51") por darle un manotazo a Engelaar, a Engelaar (58") por agarrar a Ambrosini.

Incidencias: Stade de Suisse de Berna. Completamente lleno, 32.000 espectadores. Fabio Cannavaro presenció el partido desde el banquillo italiano.
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