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Baño, pitos, y clasificación

Luciano Sabatini, la crónica Luciano Sabatini, la crónica


Sangre, sudor y lágrimas le costó al Barça resolver una eliminatoria que creía zanjada antes de jugarla. Frente a las desavenencias y despropósitos de los culés el Schalke planteó una primera parte con espíritu de remontada sin recibir el premio merecido. El equipo de Rijkaard tuvo que tropezar con el gol para aprovechar el cansancio de su rival y conseguir el pase a las semis, donde por fin tendrán un rival de injundia ante el que no le valdrán estos trucos de mago barato y timador, espera el Manchester United, Cristiano Ronaldo mediante.


Las declaraciones del presidente de la comisión deportiva en los prolegómenos del encuentro y la conmoción provocada no preparaban un buen marco para el Barcelona para jugarse a un partido la temporada. Quizá sabedores de ello, los del Schalke salieron a comerse a su rival y los de Rijkaard, que esperaban un paseo marcial para pasar a las semifinales, comenzaron por recular csobre su portería y acabaron achantándose y pidiendo tiempo muerto, bombona de oxígeno incluida.

Media hora perfecta de los alemanes que combinaban en el medio como Pedro por su casa, ridiculizando a los azulgranas ante una afición perpleja. Rijkaard se había equivocado al alinear de la partida a un fallón Abidal y un errático Thuram, y los alemanes se encargaron de recordárselo. El Schalke no sólo dominaba la pelota, sino que acababa cada jugada con disparo o con un centro peligroso al área. Así Atlintop tuvo la gran primera ocasión, en un tiro que Valdés tuvo que sacar a manotazos desde el suelo. Luego fue Kuranyi quien mandaba la pelota lamiendo el palo en un certero cabezazo. Y así hasta 9 disparos a puerta en los primeros 25 minutos, que dejaban en evidencia a un Barça descompuesto.



Nuevamente se podían oír pitos en el Camp Nou, y es que la tranquilidad no dura ni un minuto en esta casa de locos. Dos más de Kuranyi, y la providencia volvía a salvar a los culés. Pero con tal dominio el gol debía llegar. El colegiado Rosetti, con sus parones en el juego, se encargaba de que el baño no fuera tan exagerado, siempre defendiendo los intereses de un Barça atemorizado como un gatito.

La pierna con parkinson de Messi en la grada reflejaba a la perfección el canguele azulgrana. A los puntos, el Schalke había apalizado a su rival, pero todos los tontos tienen suerte. Touré recogía un balón en el medio, y se adentraba en el área para recoger con suerte un rechace desafortunado de un central y marcar a placer. Increíble pero cierto. Un tanto injusto al filo del descanso, que dejaba las espadas en todo lo alto para la segunda mitad.

El Schalke se vacía

Tras el regalo que los de Rijkaard habían recibido, el equipo se dedicó a administrar las fuerzas en una tediosa segunda mitad. Aprovechando al desfondado rival, Bojan tuvo libertad para moverse por todo el frente de ataque y crear las mejores ocasiones de gol, que ni Etoo ni Henry supieron aprovechar.





El joven canterano ha sabido ganarse la admiración de una afición ávida de ídolos, que ya ha debido quemar las camisetas de Henry, Ronaldinho y el eterno lesionado Deco. Los aplausos que en cada jugada se llevaba Bojan se tornaron en pitos infernales para Rijkaard cuando decidió sustituirle, quizá reservándole para gestas posteriores, pero el pueblo es soberano, y el holandés se la tuvo que tragar doblada y mantener el rictus ante la sonora protesta.

Al público sólo le mantenía ilusionado la presencia de Bojan en el campo, y con su salida ya no importaba la clasificación, ni la forma rácana en la que ésta se iba a conseguir, y se hicieron se abrió la veda para las protestas por la caótica y rocambolesca situación que está viviendo el club día sí, día también.

La entrada del uruguayo Vicente Sánchez y el último esfuerzo de Kuranyi no fueron suficientes para darle la vuelta a un partido que necesitaba de dos goles para la clasificación del Schalke. Los de Mirko Slomka cuando lo merecieron no tuvieron fortuna, y luego no pudieron.



Queda para el recuerdo los 20 tiros que el Schalke realizó en un loable sobre esfuerzo, y para el olvido el penalti que Kuranyi sufría en un agarrón de Abidal en el área al ir a rematar un córner, de esos que incomprensiblemente no se pitan en europa, y el calentón infantil del soberbio Henry con el bueno de Jemaine Jones, que a punto estuvo de costarle la expulsión. Pero no hubo tiempo para más.



Con poco juego, muchos pitos y algo de fortuna, el Barça se hace con su pase a las semis, donde espera el Manchester United, que otra vez dio buena cuenta de la Roma. Ante los de Ferguson no valdrán las medias tintas, y o los culés sufren una catarsis milagrosa o el día de San Jordi, cuando se juegue la ida, será el momento perfecto para dedicar una rosa y una flor al amigo Cristiano Ronaldo.

La ficha del partido:

1.- Barcelona: Valdés; Zambrotta, Puyol, Thuram, Abidal, Touré (Márquez 80"), Xavi, Iniesta, Bojan (Giovani 72"), Eto"o y Henry (Gudjohnsen 90").

0.- Schalke 04: Neuer; Rafinha (Larsen 76"), Bordon, Krstajic, Westermann; Jones, Ernst; Asamoah (V. Sánchez 68"), Kobiashvili (Grossmüller 31"); Altintop y Kuranyi.

Goles:

1-0 (43"): Touré se aprovecha de un mal despeje de cabeza de Krstajic para marcar a placer con los defensas por el suelo.

Árbitro: Roberto Rosetti (ITA), amonestó a Rafinha (10"), Westermann (26"), Puyol (64").

Incidencias: 70.000 espectadores en el Camp Nou, que no volvió a llenarse. Se guardó un minuto de silencio antes del comienzo del partido en memoria del presidente de la Federación holandesa de fútbol, Mathieu Sprenger, que falleció el pasado domingo.
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