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España, víctima de los arbitrajes en las grandes citas

Alejandro Alcazar Alejandro Alcazar


Los colegiados que arbitrarán los encuentros de la Eurocopa cobran 10.000 euros por partido. Puede parecer mucho o poco, dependiendo de su nivel, de su actuación o de la pleitesía que rinden a la UEFA con ”˜arbitrajes a favor de obra”™. Evidentemente, es mucho si se miden con actuaciones como la del egipcio Gamal Gandhour en el Mundial de Corea y Japón y que mandó a España para casa con su actuación. O poco para FIFA si aquél arbitraje pretendía que Corea siguiera en el Mundial. El propio Guus Hiddink, seleccionador de Corea por entonces, reconoció que el egipcio se equivocó demasiado a favor de la selección que él dirigía.

Llegan los cuartos de final de esta Eurocopa y es momento de estar preparados contra los colegiados. Italia se ha quejado amargamente al responsable arbitral de la FIFA y de la UEFA, Ángel María Villar, de sentirse atropellada. Sin embargo, no han valorado que quejarse ante Villar es predicar en el desierto toda vez que Villar ni pincha ni corta, es uno más en el entramado interesado de los organismos internacionales. Pero ¡cuidado!, que los italianos son capaces de todo, como de dar codazos a traición y ni las pruebas del delito, una nariz rota brotando sangre, sirven.

Expertos como víctimas

España ya sabe lo que son arbitrajes a ”˜favor de obra”™, como en el Mundial de México 86, cuando Mr. Bandbridge, un colegiado australiano, anuló un bellísimo gol de Michel tras lanzamiento de falta que pegó en el larguero, el balón botó dentro, pero el efecto lo devolvió al campo. El marcador era 0-0 y España pudo sacar adelante aquel partido, pero el presidente de la FIFA era Joao Havelange y ya se sabe.

Y el último recuerdo amargo de nuestra Selección fue en el Mundial de Estados Unidos de 1994, cuando el defensa italiano Tassoti le partió la nariz a Luis Enrique. Un lance que debió ser sancionado con penalti y expulsión, pero que el árbitro húngaro Sandor Puhl no vio, o no quiso ver y que a la postre sirvió para que España se volviera para casa. Fue un episodio que hoy provoca chorros de tinta en idignación en nustro país, y de risa en Italia, que salió airosa y sin pena conocida.

En esta Eurocopa ni suizos ni austriacos, anfitriones del certámen, han seguido adelante por su escaso fútbol y que, afortunadamente, favorece al espectáculo. Este domingo el nuevo duelo latino puede ser una nueva tropelía de los sesudos "uefos", que han puesto el choque en manos del colegiado alemán Herbert Fandel. QUn colegiado que se va a embolsar 10.000 euros que paga UEFA por partido arbitrado; 5.500 a los jueces de línea o los 3.000 a los cuartos árbitros (los que se dedican a vigilar los banquillos y, últimamente, a expulsar entrendores de dos en dos). Además, y para cerrar el círculo, cada colegiado tiene una dieta de 200 euros al día con todos los gastos pagados.
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