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Rusia burrea a Holanda y se mete en semifinales

  • Arshavin y Pavlyuchenko desnudaron todas las carencias Oranje y trituraron a la gran favorita
Miguel Queipo de Llano - La Crónica Miguel Queipo de Llano - La Crónica

Será un traidor, un antipático y lo que ustedes quieran, pero Guus Hiddink es un pedazo de entrenador de los pies a la cabeza. Desde el banquillo de Rusia, y con un planteamiento perfecto, supo hacer zumo de una Holanda que jamás supo cómo jugarle a una selección rusa sencillamente es-pec-ta-cu-lar, el mejor fútbol de los últimos dos años sin ningún género de dudas. Una selección que burreó a Holanda a lo largo de todo el partido y a la que sólo su bisoñez impidió una goleada escandalosa sobre la a priori gran favorita a ganar el torneo, vodka con oranje para pasar el rato.

Y lo hizo apoyado en dos cimientos brutales. Ni Cristiano Ronaldo ni gaitas. Arshavin y Pavlyuchenko, dos chavalines con pinta de turista despistado en Benidorm, color veraneante (entre blanco y gamba a la plancha) y magia, magia y magia hasta en los andares. Dos futbolistas fantásticos, veloces, intensos, directos cuando hay que serlo y pausados si merece la pena... De momento, su exhibición ha sido lo mejor del torneo, con diferencia.

Desde el comienzo del partido, Rusia salió como predijo su seleccionador, Guus Hiddink, nada de dejarle jugar a Holanda, todo lo contrario. Con un trabajo espectacular de Semak y de Saenko, sobre todo, y las pinceladas de calidad del pequeño zar del Zénit, Holanda fue un títere en los primeros minutos en manos de los blancos. En los diez primeros minutos, un tipo con el cuerpo de Tkachenko y la cintura de Nureyev que responde al nombre de Pavlyuchenko desnudó todas las vergüenzas que ni Italia ni Francia ni Rumanía habían logrado encontrar en la Oranje.

Al larguirucho delantero del CSKA se le unió un central, Kolodin, que demostró que tiene no ya un cañón, sino una brigada de infantería al completo. En la primera mitad se marcó tres zurriagazos desde el mausoleo de Lenin que dejaron a Van der Sar con los pelos de punta para el resto del partido.

Holanda tuvo también la suya, sí, pero a Van Nistelrooy y a De Jong les faltó haberse comido medio biberón más cuando eran críos para llegar a un balón puesto por Sneijder que era gol al 99 por ciento. Pero el medio madridista anduvo desconectado, la presión rusa asfixiaba el dinamismo del centro del campo holandés y sin esa tremenda velocidad en el último cuarto de césped, la Oranje se queda en mandarina.

En la segunda mitad, Rusia siguió fiel a su estilo. Al ataque, presión constante y para arriba. Tras un par de avisos, una enorme jugada entre Arshavin y Semshov por la banda izquierda del ataque ruso la remató a placer Pavlyuchenko, si algún delantero está marcando diferencias en esta Eurocopa es él. Con el resultado a favor, y con las caras coloradas por el esfuerzo, Rusia no se amilanó y lanzó unas contras tremebundas entre la impotencia holandesa, Sneijder desesperado por los ataques vedettianos de Van Persie y Van der Vaart.

Pero el madridista es letal a balón parado, y más si de nueve juega un ariete que puede no tocar un balón en todo el partido pero el que huele, lo enchufa. Una falta botada por Sneijder desde la izquierda la metió Van Nistelrooy para dentro cuando el partido entraba en el último suspiro. El milagro turco se reencarnó en Holanda, que forzó una prórroga que no merecía, pero que sólo por seguir viendo a Rusia muchos desearon.

Y Rusia no defraudó en la prórroga, con las mismas armas que durante el partido, con una calidad que nadie había demostrado en toda la Eurocopa hasta el momento. Arshavin y Pavlyuchenko siguieron con su recital, y el segundo de ellos sacó astillas de la escuadra de Van der Sar tras un lanzamiento tremendo mientras dejaba a Heitinga colorado ante su acción. La segunda parte de la prórroga comenzó con un penalti que el histriónico Lubos Michel mandó al limbo tras un claro derribo de Heitinga sobre Zhirkov. La acción desató la furia rusa, que se volcó en cinco minutos tremendos sobre Van der Sar: Holanda estaba noqueada, sobre la lona, despedazada por el acorazado ruso. Las ocasiones eran continuas hasta que un jugadón de Arshavin, con un centro inverosímil incluido, fue remachado por Torbinski. ¿Sorpresa? Ninguna

LA FICHA DEL PARTIDO

1-Holanda: Van der Sar; Boulahrouz (Heitinga 54"), Ooijer, Mathijsen, Van Bronckhorst; De Jong, Engelaar (Afellay 62"); Kuyt, Van der Vaart, Sneijder; y Van Nistelrooy.

3- Rusia: Akinfeev; Anyukov, Ignashevich, Kolodin, Zhirkov; Semak; Zyryanov, Semshov (Bilyaletdinov 69"), Saenko (Torbinski 81"); Arshavin; y Pavlyuchenko (Sychev 115").

Goles

0-1 (56"): Gran jugada entre Arshavin y Semshov y el centro de este último lo remata inapelablemente Pavlyuchenko.

1-1 (86"): Van Nistelrooy remata de cabeza una falta botada desde la izquierda desde Sneijder.

1-2 (113"): Jugadón de Arshavin cuyo centro se traga Van der Sar y Torbinski remacha sobre la línea.

1-3 (117"): Arshavin, en una jugada llena de picardía recibiendo el balón de saque de banda, se planta ante Van der Sar y le bate entre las piernas.

Árbitro: Lubos Michel, eslovaco. Amonestó a Boulahrouz (50"), Van Persie (55"), Van der Vaart (60"), Zhirkov (102"), Torbinski (111"),

Incidencias: Estadio St. Jakob Park de Basilea.
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