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Wir können

  • Cesc será el sutituto del lesionado Villa
Alejandro Alcázar Alejandro Alcázar

Es cierto, tenemos una selección de jugones y seguro que Wir können (podemos). Los pequeñines son un motor fuera borda que salva rivales a base de talento, pero no es menos cierto que ese talento tendrá hoy enfrente una última prueba terrorífica, la de la fuerza. Una final que por ilusión España tiene en el bolsillo porque, salvo tres impresentables a los que invito (por educación) a que se nacionalicen batracios, los demás estamos entregados.

Y no es euforia, es agradecimiento a los buenos momentos que nos ha regalado esta selección de las que ya estamos orgullosos aunque hoy pierdan. Además, la ilusión es contagiosa porque, salvo alemanes y ciertos especimenes de batracios, el mundo entero se alinea con el equipo que mejor ha jugado al fútbol en este campeonato.

Pero todos somos conscientes del peligro que nos acechará esta noche en Viena a partir de las 20:45. Estos alemanes son tan certeros en ataque como simples jugando al fútbol. Su peligro reside en las internadas por banda y los balones al área. Los muy eruditos afirman que son incapaces de robar un balón en el centro del campo, pero yo no lo tengo tan claro: con uno que te birlen ya puede haber lío con esa filosofía de dos toques y ”˜p”™adetro”™. Son, en definitiva, fuertes física y mentalmente e impredecibles.



Löw, el camarero

Joachim Löw, su seleccionador, ese al que se le ve en los partidos vestido siempre de camarero (pantalón negro estrecho y camisa blanca estrecha, los colores de su selección) tiene la suerte de llegar a la final con sus 23 hombres sanos. Eso sí, el respeto a los nuestros le llevará a cambiar su dibujo y pasará del clásico 4-4-2 al 4-5-1. Un buen síntoma eso de que se preocupen más de España que de ellos mismos.

Sus hombres más peligrosos los conocemos de sobra: Ballack, el capitán, el que manda en el campo: ha marcado 2 goles y no se ha perdido ni un minuto de esta Euro, aunque dicen llega tocado. Podolsky, con tan sólo 23 años ya ha sido 53 veces internacional: es frío, tiene pegada y es fuerte en el uno contra uno; Klose es otro veterano de 30 años y el goleador alemán; Schweinsteiger (con lo fácil que sería llamarse Sánchez) es el fabricante de jugadas: incansable por la derecha del centro del campo. Los demás acompañan con más o menos acierto, pero los nombrados conforman la espina dorsal de este equipo, al que se puede incluir a Lahm para que no se me enfanden algunos.

Luis, el pedante de lujo

Luis no tendrá esa suerte de tener a los 23. El seleccionador nos sigue sorprendiendo con frases extrañas: ”œEstoy acostumbrado a vivir momentos como esos”, dijo tras ganar 3-0 a Rusia. Será que ha ganado ya muchas Eurocopas. Si es así y no lo sabemos, pues también nos favorece, porque sabrá como plantear el partido para ganarlo. Al margen de las pedanterías del seleccionador que, por otra parte, lo está haciendo de lujo, la selección afronta la final sin Villa.



Son palabras mayores que no esté ”˜el 7 de Luis”™. Villa ha sido la cara ofensiva de España en esta Eurocopa: el goleador, el revulsivo, el incordio, el veneno, la precisión”¦ lo ha sido todo a falta de un compañero efectivo. Y es que Torres ha sido un invitado de piedra. Pero nunca es tarde si la dicha es buena. El del Liverpool podría tener hoy su día, equivocarse y sacar esa pólvora que fabricó para utilizar en la Premier League y que cuando jugaba en la Liga tenía mojada. Y si no funciona pues tenemos al arquero Güiza.

Pero sin Villa aparece Cesc, otro artista de penúltima línea que necesitará socios para conectar sus pases finales. Estará bien rodeado por Iniesta y Silva, que son almas gemelas del jugador del Arsenal. Por detrás Senna y Xavi, dos coroneles en el centro del campo. Y la defensa, la de siempre. Esa que ha ido de menos a más y que hoy tendrá dosis doble en balones por alto. Casillas y Puyol son las garantías.

Los batracios y la unión de un pueblo

Veinticuatro años después los aficionados españoles al fútbol tenemos la suerte de poder apoyar a nuestra selección en otra final europea. Ganamos la primera a Rusia, perdimos la segunda ante Francia y hoy toca ganar la tercera. Si no es así, que nos quiten lo ”˜bailao”™ porque, y salvo el empate ante Italia en el que merecimos más, en los otros cuatro partidos hemos disfrutado del juego de este equipo.

Así lo demuestran las cifras televisivas en las que media España se ha enganchado a la pequeña pantalla para vivir la pasión que generan 22 tíos en calzoncillos detrás de un balón. Y, lo más importante, ha hecho de la bandera española el símbolo común de un pueblo, el español, salvo para esos tres batracios impresentables a los que la ciudadanía debería juzgar de aquí en adelante.




Alineaciones probables

Alemania: Lehmann; Friedrich, Mertesacker, Metzelder, Lahm; Hitzlsperger, Frings; Schweinsteiger, Ballack; Podolski; Klose.

España: Casillas; Sergio Ramos, Puyol, Marchena, Capdevila; Senna, Xavi; Iniesta, Cesc, Silva; Torres.

Árbitro: Roberto Rosetti, de Italia.

Estadio: Ernst Happel de Viena.

Hora: 20:45 (18.45 gmt).

TV: Cuatro
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