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Se necesita mesura

Alberto Piñero Alberto Piñero

El seísmo desatado por la eliminación copera del Madrid hace una semana parece más vivo que nunca en todos los departamentos de la Casa Blanca. Y es que el epicentro estuvo focalizado en el Santiago Bernabéu, pero los merengues aún se tambaleaban cuatro días más tarde en Valladolid, y aún hoy no se ha recuperado la verticalidad.

Si la cara es el espejo del alma, no fallaríamos al diagnosticar que la incapacidad demostrada por los jugadores sobre el césped de Zorrilla no es ni más ni menos que la suma de incompetencias consumadas fundamentalmente por el entrenador, y también por la planificación deportiva en el pasado verano. Sin embargo, en momentos de inestabilidad como éstos, lo que más se necesita es mesura, que no es el nombre de un nuevo técnico ni de un nuevo director deportivo.

No se puede hacer borrón y cuenta nueva con tres meses de competición, y que rueden las cabezas de entrenadores, jugadores y directivos al unísono, sino que es el momento de que el madridismo mire hacia delante y se aúnen esfuerzos en pos de sacar adelante la situación. Hace bien poco que presenciamos cómo el Madrid se convertía en una jaula de grillos, con un presidente que dejó al club en la estacada y con entrenadores desfilando por el banquillo de Chamartín uno detrás de otro, y sinceramente, sería absurdo caer en los errores del pasado.

Está claro que con lo ofrecido en este último mes y medio no se va a ninguna parte, pero no está todo perdido aún. De momento, un voto más de confianza y un poco de tranquilidad para la plantilla y el técnico, que si ganan ante el Recreativo y el BATE Borisov amansarán algo la marea. Entonces, en frío, será más sensato tomar todas esas decisiones que planean por las cabezas de todos los aficionados, y que muchas de ellas se antojan totalmente necesarias, como la de un recambio en el banquillo y la incorporación de refuerzos al equipo. Ya dijo ayer Mijatovic que a la dirección deportiva no le temblaría la mano para actuar si la situación no cambia, pero eso sí, cuando llegue el momento oportuno.
 

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