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Fusilamiento al amanecer

José Manuel Estrada José Manuel Estrada

Vaya semanita que alguno se ha sacado de la manga en menos de 24 horas y a cuatro días del clásico contra el Barcelona. Lo cierto es que, dadas las circunstancias y el modus operandi, todo parece indicar a que la directiva blanca tenía una decisión tomada que se adelantó por miedo a lo que pudiera pasar en el Camp Nou. Me explico.

El sentido de las declaraciones en las que Schuster decía que era imposible ganar en el Camp Nou era muy diferente al que se le dio desde la prensa, primero, y desde el club, después. De hecho, el Real Madrid estaba más pendiente de la Asamblea de Socios que del partido contra el Sevilla el pasado fin de semana. No vamos a engañar a nadie y decir que desde la entidad se creía ciegamente en Schuster, porque no sería de recibo. En el club tenían ganas al alemán desde hacía algún tiempo, todo ello a pesar de ganar la Liga del año pasado de calle y haber conseguido el pase a octavos de la Champions sin problemas. Y esas ganas de cargarse al entrenador tomaron forma, de manera precipitada, al amanecer del martes cuando se fusiló al alemán.

Cuando todos dormían, la dirección deportiva blanca seguía convenciendo a Ramón Calderón de que era necesario un recambio que, por otra parte, ya había sido elegido. Se trataba de un hombre de garantías que llevase esta nave merengue a buen puerto cuanto antes, que es lo que ahora necesita el club. Juande Ramos tiene experiencia, resultados, nadie le ha regalado nunca nada y es un hombre de fútbol al que le avalan sus éxitos en el Málaga, Betis y Sevilla.

Sin embargo, la forma elegida por el club fue de lo peorcito de la jornada del martes. Hay muchas cosas en las que el Real Madrid ha innovado negativamente en los últimos meses y habría que ir corrigiendo ciertos detalles, como por ejemplo la presentación del nuevo entrenador. Hubiera sido mucho mejor presentarlo directamente y no haberlo hecho tras dos discursos, por aquello de haberse ahorrado disculpas innecesarias y haciéndolo todo por el camino de la línea recta, mucho más directo, noble y sencillo.

La sensación que queda en estos momentos es la de que se han desprendido de Schuster por si fallaba el Plan Maquiavelo. Porque yo, a estas alturas de la película, me pregunto: ¿qué hubiera pasado si, de repente, Schuster se planta en el Camp Nou y consigue ganar al Barcelona? Pues que ese Plan Maquiavelo se vendría abajo y el alemán hubiera salido a hombros, reforzado por la afición y apoyado en los resultados.

En el Real Madrid hay que tener en cuenta que las personas y los hombres pasan, pero que la entidad continúa. Lo mejor que le puede ocurrir al club es que no se siga resquebrajando para no sufrir una aluminosis de irremediables consecuencias que acabe con todo. Eso sí, dicho esto, soy de los que también pienso que el equipo puede ganar en el Camp Nou a pesar de la que está cayendo. No por otra cosa, sino porque la bola de cristal en el fútbol, afortunadamente, puede deparar cualquier resultado.
 

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