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Querido Papá Noel

David Jorquera David Jorquera

En estas fechas tan señaladas de cenas y comidas copiosas, dulces y turrones, reuniones familiares y, por supuesto, de regalos, me voy a poner en la piel de los dirigentes del Real Madrid. Carta y bolígrafo en mano y, como dirían la mayoría de los padres a sus hijos, por pedir que no quede. Eso sí, no hay que olvidarse en ningún momento que estamos hablando del Real Madrid. No es el equipo de mi barrio ni el de mi ciudad. Ojo con esto, que parece que a muchos se les olvida.

El Real Madrid necesita, por lo menos, cinco o seis jugadores nuevos. Puede que incluso me quede corto, pero si este equipo quiere afrontar con garantías el triplete de la próxima temporada (al Real Madrid siempre hay que exigirle ganar todo lo que juegue, aunque sea el torneo de la asociación de vecinos del Biarritz) hay que ir cambiando caras y renovando las botas del vestuario. No queda otra. Bajo el prisma que me permite ver los toros desde la barrera, a este equipo le faltan un par de defensas que, por supuesto, tengan en la velocidad uno de sus puntos fuetes. Como mínimo, un 8 sobre 10 en dicha faceta y, por favor, que tengan un mínimo de criterio a la hora de jugar el balón. Me aterra ver a determinados jugadores meter pelotazos sin ton ni son. Además, la defensa de un equipo como el Madrid no puede ser lenta, sobre todo, porque si quiere presionar arriba el retorno se hace cuesta arriba. Zhirkov del CSKA de Moscú sería, a priori, un buen sucesor de Roberto Carlos. A éste podría añadirse, además de Garay que llegará el próximo verano, un lateral polivalente tipo Philip Lham, del Bayern de Munich. Sobra decir que considero a Sergio Ramos como defensa central que, puntualmente, puede actuar en el lateral derecho.

Para el centro del campo, posición del terreno de juego en la que el Real Madrid, a mi gusto, tiene el mayor número de carencias, hacen falta un par de jugones. Señores que, repito, sepan jugar al fútbol. Vale ya de firmar destructores y picapiedras. El modelo de centrocampista de clase que tanta falta le hace al Real Madrid se puede encontrar en futbolistas como Cesc o Xabi Alonso. El fichaje de ambos sería el orgasmo del Bernabéu, deseoso de ver un equipo con el dominio del juego, en contraposición al ‘contragolpismo’ que se ha vivido en Chamartín en las últimas temporadas. No me olvido de Ribery, un jugador total capaz de jugar en las bandas (sin ser un extremo) y en el centro. Un ‘todocampista’ que dirían los expertos.

Por último, la zona de ataque. La posición donde el dinero manda o eso dicen. Lo tengo muy claro. No valen medias tintas. Para la posición de ariete Benzema o, en su defecto, Ibrahimovic. No concibo ningún otro nombre que no sean estos dos. El primero de ellos es el presente y, sobre todo, el futuro. El segundo es el presente. Clase, magia y calidad a raudales. Justo lo que demanda el Bernabéu. Junto a uno de ellos, la guinda. El culmen. Un pastel merengón debe aderezarse con un futbolista que tiene que salir, inexorablemente, de esta lista: Kaká, Cristiano Ronaldo o Messi. Estos nombres sí son merecedores de vestir de blanco. La pena es que el listón haya estado tan bajo en los últimos años.

PD: Yo no manejo la caja fuerte del Bernabéu pero he oído que hay tanto dinero en la misma que uno se lía a pedir y no para...ya saben, ante el defecto de pedir está la virtud de no dar, aunque creo que Ramón Calderón va a tener que dar y mucho. Mucho mucho.
 

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