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El Santo de Móstoles vuelve con alas

David Jorquera David Jorquera

Iker Casillas resurgió de sus cenizas en el partido ante el Villarreal. No porque el portero estuviera carbonizado ni mucho menos, o tal vez sí, ya que algunos se empeñaron en criticarle despiadadamente cuando, en pleno desbarajuste Schuster, el equipo hacía aguas en la faceta defensiva.

El mostoleño dejó su portería a cero en el partido que cerró el año 2008 ante el Valencia en el Bernabéu y el pasado domingo volvió a repetir conjuro ante el Villarreal, aderezado esta vez, además, con cuatro paradas milagrosas dignas de su categoría. Si a esto unimos el penalti parado a Etoo en el Camp Nou, no podemos sino confirmar que el verdadero Casillas, el mismo que cuando arrecia el frío se pone una braga en el cuello pero que, a la vez, juega en manga corta, se ha vuelto a poner la corona. La parroquia Virgen del Carmen de Móstoles, a escasos 200 metros de la vivienda que Iker tenía en la localidad que le vio crecer, está de enhorabuena. El jefe supremo ha vuelto.

Rossi, Cazorla, Villa o Etoo, por poner algunos ejemplos, se han topado en las últimas jornadas con el portero del Real Madrid. El mismo que algunos ya tenían empaquetado con dirección a Móstoles por su ‘mal’ momento. Las rachas en el mundo del fútbol son algo tan habitual como el comer. El problema es que algunos esas cosas no las entienden. Que Casillas tuvo un momento flojo, de acuerdo. Pero de ahí a decir que Casillas es un vulgar paquete o que habría que largarlo del equipo es poco menos que una pantomima digna de los chiquillos. O de envidiosos, que también puede ser.

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