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Sanseacabó

Susana Guasch Susana Guasch

A la una de la tarde del jueves 16 de enero de 2008 Ramón Calderón entregó la cuchara. Se fue un presidente lo que se dice atípico. Dos años de mandato, dos Ligas ganadas. Y una Supercopa. Su balance deportivo es más que presentable; no olvidemos que cogió al Madrid en pleno dominio del Barça de Ronaldinho. Por ese lado, poco que objetar.

No pudo romper la maldición de la Champions y el equipo siguió sin oler unos cuartos de final. En lo deportivo no estuvo mal pues supo rejuvenecer la plantilla y romper una tendencia peligrosa de tres años sin títulos. Su problema fue casi todo lo demás. Y el Madrid es fútbol, El Fútbol dijo la FIFA referido a todo el siglo pasado. Pero ni todo el monte es orégano ni todo en el Madrid, balón.

Calderón llegó mal al club, desde unas elecciones sospechosas. No vio el peligro de mandar en precario y cometió errores verbales (Kaká, Cesc, Cristiano) y de falta de ojo para rodearse de gente fiable. Se tragaron lo de Lass y Huntelaar y armaron una muy gorda en la asamblea. Los pillaron y su mandíbula de cristal les llevó a la lona en tres días.

En este mundo es importantísimo elegir bien las compañías, la gente que viaja a tu lado. Y él no lo supo hacer. Se sintió acosado desde fuera, pero le acabaron matando desde dentro. El Madrid ha perdido en dos meses a su entrenador y a su presidente. Un horror, en efecto. Ahora convocarán elecciones y las primeras consultas en la red son inequívocas: la mayoría pide la vuelta de Florentino. Normal. Porque eso, normalidad, es lo primero que debe recuperar el Madrid.
 

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