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Un poco de sentido común

Rubén Cañizares Rubén Cañizares

Se va acercando la fecha y aún no se ha llegado al tan ansiado consenso. Cierto es que hasta el 29 de marzo, Boluda tiene tiempo de sobra para llegar a un acuerdo con los socios compromisarios más contrarios a él y a su Junta, pero los puntos de vista están muy distanciados a día de hoy. La oposición blanca, encabezada en los últimos tres años por la Plataforma Blanca, a la que tras la fraudulenta Asamblea del pasado mes de diciembre se han unido Regeneración Madridista y Plataforma Ética Madridista, es muy escéptica respecto al actual presidente, al que consideran cómplice de la desastrosa gestión de Ramón Calderón. Por eso, jugar con fuego no es lo que más le conviene a Boluda.

El máximo mandatario blanco tiene buenos deseos y expresa buena palabras, todas ellas con el fin de devolver la paz social al madridismo, pero hay dos cuestiones en los que se ponga como se ponga, la oposición no piensa tragar: fijar las elecciones para el mes de julio y no modificar el voto por correo a imagen y semejanza del de las elecciones generales. Este segundo punto parece ser el propósito de Boluda, aunque algunos miembros de la oposición no acaben de creérselo del todo, pero el primer aspecto es una cabezonería del presidente del Madrid que le puede acabar costando cara.

Boluda se enroca en el precepto de las cuentas, que no pueden ser cerradas antes del 30 junio, para atrasar los comicios hasta julio, pero para la oposición, el sentido común dicta que debería de ser como muy tarde el 24 de mayo, última fecha en la que el Madrid juega en el Bernabéu esta temporada. Por una simple y sencilla razón: el socio acude en masa a votar y el tan erizado voto por correo queda relegado a un segundo plano. Además, alegan que si las elecciones se celebran dicho día no quiere decir que el presidente electo pierda un año de mandato, ya que tomando posesión del cargo el 1 de julio queda solucionado este inconveniente. Y, claro está, unos comicios en mayo suponen una gran ventaja deportiva para el Madrid que unos sufragios en julio.

De este modo, Boluda, al que repito, se le otean buenas voluntades, debe pararse y meditar con mucho cuidado la fecha que piensa proponer como celebración de las elecciones. Si la mayoría del madridismo le solicita que no sean en julio, será porque quizás es lo mejor para la entidad. No creo que la casi totalidad de la afición del Madrid piense en unas elecciones en mayo simplemente por fastidiar. Boluda debe reunirse con la oposición cuanto antes y pactar una fecha que satisfaga a todos. No puede permitir que los compromisarios lleguen de uñas a la Asamblea del 29 de marzo y no logre el quórum necesario para ser ratificado como presidente. Primero, porque si de verdad quiere devolver la paz social al madridismo, sólo lo conseguirá escuchando a los socios, los verdaderos dueños del club, y no tomando decisiones por pura obcecación. Segundo, porque provocaría un nuevo conflicto social muy peligroso que salpicaría a lo único y más importante: el equipo. Tercero, porque provocaría que el resto de los puntos del día de la Asamblea ya no tuvieran validez, con lo que el voto por correo no sería modificado. Y, cuarto, porque la imagen del Madrid está bastante dañada y su deber es devolverla a la categoría de señorío, distinción y elegancia que ha tenido en sus más de 100 años de historia.

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