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Javi, deja tranquilos a 'los Diarras' y a La Fábrica

Alberto Piñero Alberto Piñero

Después de las semanas tan plácidas que vive el madridismo a la sombra de ocho victorias seguidas, unas declaraciones de Javi García antes de ayer me soliviantaron. El canterano se queja amargamente, y clama que “no quiere a más Diarras”. Ya dijo algo parecido hace unos días, y debe ser que le ha salido bien la rajada, porque ha jugado en los últimos tres partidos y ha repetido estrategia. “Para mí ya está bien. Es un poquito desilusionante al ver que uno trabaja día a día, se lo curra, y ve cómo viene gente de fuera y se pone delante de ti”, reclamaba el centrocampista merengue. Y me pregunto entonces, ¿es que acaso ese que viene de fuera no se lo curra también?

Me declaro firme defensor de la cantera. Creo que para cualquier club, aún hoy en día, es básico que haya oportunidades reales de promoción para los futbolistas de abajo. Para ello, entre otras cosas, son esenciales unas relaciones fluidas entre los técnicos del primer equipo y de las categorías inferiores, que asiduamente se pruebe a algunos canteranos en los entrenamientos del primer equipo y, si valen, vayan convocados incluso los domingos para que se integren con la plantilla y poco a poco acumulen minutos en la máxima categoría. Y en el último caso, que cojan experiencia en Primera en otros equipos, pero asegurándose de que pueden volver a un precio asequible, como así ha sucedido en el Madrid con De la Red, el propio Javi García, o como puede pasar aún con Negredo o Granero, sobre los que se mantiene una opción de compra que expira este verano.

Éstas serían algunas pinceladas (evidentemente el tema es muchísimo más complejo) de cómo se puede ensanchar esa delgada línea que une al primer equipo con las categorías inferiores, pero en el Madrid todo esto adquiere una complejidad mucho más grande, porque a un club con esa historia y ese presupuesto se le exige lo máximo cada año, y prácticamente en cada partido. Además, la situación hoy en día es más difícil si cabe, pues el Castilla milita en Segunda B, y la diferencia entre ambas categorías es abismal. Por no hablar del Real Madrid C, formado prácticamente por juveniles estando en Tercera División. Así pues, es cierto que la criba es considerable, y que llegar a esa cumbre blanca se está convirtiendo con el tiempo en casi misión imposible. Ahora, esa flor y nata que sale de La Fábrica para quedarse, una vez que se asientan en la élite del club, no deberían tener ni más obligaciones ni más derechos que cualquier otro miembro de la plantilla. Me explico.

Raúl, que de fútbol sabe tanto como el que lo inventó (como dice Vicente Boluda), así lo apuntó hace unos días: el que es bueno se abre camino por donde sea. En el Madrid no hay hueco para cualquiera, y el que de verdad vale tiene que demostrarlo, ya sea de dentro, de fuera, o de la frontera. A todos esos jugadores formados en la cantera y ya asentados en el primer equipo hay que darles sus oportunidades, como al resto, pero no pueden estar protegidos eternamente si no se lo merecen.

Javi García mismamente ya jugó el año pasado 33 partidos en Primera con el Osasuna, y se le repescó por méritos propios. Esta temporada no ha estado a caballo entre el primer equipo y el Castilla, sino que pertenece al Real Madrid, y lleva entrenando codo con codo día tras día durante los últimos seis meses y medio con todos esos centrocampistas que le "desilusionan" porque se ponen "delante de él", con lo que si sólo ha entrado en ocho partidos y se ha fichado a Lass Diarra, será por algo, pero no creo que sea por discriminación a los canteranos. Hay que llamar a cada cosa por su nombre y no utilizar los problemas de La Fábrica para los intereses propios porque, en este caso en particular, no tiene nada que ver.

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