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La insensatez de Boluda

José Manuel Estrada 'Pipi' José Manuel Estrada 'Pipi'

No fue una buena noche en el Bernabéu. Y eso que el Liverpool no dio su mejor cara. Pero los ingleses demostraron ser un equipo bien armado en cada una de sus líneas, demostraron estar bien armados y arropados atrás y demostraron que el estilo Benítez funciona. Y quizá esa es una de las diferencias con el Real Madrid: los blancos han cambiado de entrenador y es complicado encontrar un estilo después de tanto lío dentro y fuera del campo en lo que va de año. Menos mal que, parafraseando a Boluda, el Madrid iba a ganar 3 a 0 y les iba a chorrear… Ironía al canto, claro está.

No sé qué tiene el sillón de la presidencia del Real Madrid, pero es para hacérselo mirar. Será el entorno, la atmósfera, el poder o las vacunas que reciben sus presidentes… Pero a todos cambia. Lo del Vicente Boluda es incomprensible. No se puede sacar pecho de esa manera antes de un partido de Liga de Campeones en el que el equipo se juega la temporada. Porque sí, el Real Madrid se juega el ser o no ser esta campaña en la Champions. Que un presidente, a 48 horas de jugar contra todo un Liverpool, salga a la palestra para decir “vamos a ganar 3 a 0 y allí les vamos a chorrear”… Clama al cielo. No es elegante. Es una falta de respeto a los socios, pero también al Liverpool, un equipo campeón de Europa que ayer habló en el campo y no fuera de él, que es donde hay que demostrar la grandeza de una institución.

Quizá lo que más me preocupa de los últimos años en el Madrid es la falta de grandeza de sus dirigentes. Desde la marcha de Florentino no ha habido nadie que haya sabido estabilizar el palco y las salidas de pata de banco han sido constantes, continuas y, de seguir así, interminables. Me vienen a la cabeza varios capítulos que no quiero volver a repetir. Pero Boluda ha pecado. Ha pecado de forofismo en una de las semanas clave para el madridismo. Y eso se puede pagar. Por respeto a la afición, a los jugadores y a los rivales, el Real Madrid debe de dar ejemplo de juego limpio. Pero sus dirigentes más, porque tienen que ser conscientes de lo que representan y han de estar al nivel de la entidad, de la imagen y del escudo que llevan bordado en sus trajes.

Un partido entre Benítez y Juande podría definirse como la típica partida de ajedrez que puede durar 600 años y que siempre acabará en tablas. Pero ayer el Liverpool fue mejor. Sin embargo, y dándole vueltas a la cabeza durante varios minutos, puedo encontrar algo positivo: el resultado. El Real Madrid no jugó bien, no dio una imagen solvente y perdió. Hubo demasiadas individualidades, no se estuvo bien arriba y las bandas no funcionaron. Pero el resultado deja un halo de esperanza para el partido de vuelta. Será difícil, porque en Liverpool se jugará contra los de Benítez y contra Anfield, que no es poco. Pero si se saca la casta, el orgullo y la velocidad el Real Madrid puede tener posibilidades. Pocas, pero la esperanza es lo último que se pierde. Esperemos que nadie de los de arriba abra la boca en los próximos días, no vaya a ser que acabe siendo el Liverpool el que acabe “chorreando” al Madrid. Ayer se vio la realidad y el deseo. ¿La realidad? Que el Real Madrid lleva ocho victorias consecutivas en Liga, pero todavía no ha ganado a nadie que sea de entidad. ¿Y el deseo? Donde acaba el deseo, empieza el temor.
 

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