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Raúl

Iñaki Cano Iñaki Cano

El Ferrari blanco está de nuevo en el punto de mira de todas las tertulias, profesionales y tabernas. Los periódicos, las radios y las televisiones llevan varios días, y los que te rondaré morena, hablando de Raúl. Unos que sí y otros que ya está bien de valorar más de la cuenta al “joven” defensa-centrocampista-delantero del Real Madrid. Lo del sábado pasado frente al Espanyol pasó de castaño a oscuro. Al final va a ser cierto aquello que dicen las malas lenguas de que Raúl tiene que jugar sí o sí. Frente a los “periquitos” sólo le faltó quitar de la portería a Casillas. Jugó en el centro del campo y terminó haciendo el definitivo 0-2. Todo un golazo con el que igualó al mítico Quini (219 goles).

Sin querer meter en el jaleo a D. Vicente Del Bosque, el seleccionador tiene un dilema y, tal vez, hasta un problema. No voy a pedir desde aquí la presencia de Raúl en la selección aunque debería, pero mi respeto por el trabajo del seleccionador es tanto que me ruboriza presionarle con éste asunto. D. Vicente sabrá lo que tiene que hacer. No es como en el caso de Luís Aragonés. Luís no contó con el '7', únicamente, por cuestiones personales. Si Del Bosque no llama a Raúl será sólo por cuestiones de índole deportivo. El grupo, ahora compacto, de la selección seguramente no necesite la presencia de Raúl. Los jóvenes que están defendiendo los colores de 'la roja' juegan, convencen y ganan sin el Ferrari. El hueco que dejará Dani Güiza por su mala cabeza, no necesariamente tiene que ser ocupado por Raúl pero, si así sucediera, tampoco pasaría nada. Estoy, en parte, de acuerdo con aquellos que defienden la no llamada de Raúl a la selección porque ya está mayor y ahora lo que interesa es preparar el Mundial de Sudáfrica. Sin embargo,  no lo estoy con aquellos que niegan la presencia del capitán blanco porque rompería la concordia y el buen rollo que tienen los campeones de Europa.

Niego la mayor a todos aquellos que insisten que Raúl no sería un buen suplente y que la discordia estaría presente si fuera seleccionado. Raúl no es tan mala persona ni tan mal profesional como para no saber comprender que de entrada, su sitio en esta selección Campeona de Europa, está en el banquillo. Yo que he chupado mucho banquillo, se que desde ese sitio también se ayuda y se ganan partidos. Un buen banquillo, a veces, es mejor que el once titular e, insisto, que un mítico como Raúl merece una oportunidad. Una oportunidad para demostrar que sabe como comportarse en la suplencia y una oportunidad ganada a base goles y esfuerzo. Goles de ahora y del año pasado y el esfuerzo que derrocha ahora y siempre. Raúl, que todavía no ha dicho su última palabra, de momento, ha pulverizado en el mes pasado tres records: el de goles oficiales con el Real Madrid, el de tantos en Liga con los blancos y el de partidos de Liga marcando. A Raúl le quedan minutos en el Real Madrid para alcanzar más retos.

Está a 16 partidos de igualar a Sanchis (523) en encuentros de Liga con el Madrid y a 24 de empatarle en choques oficiales (712). Para pasar a la historia de nuestra liga como máximo goleador superando a Zarra sólo le faltan 32 goles. Aunque Raúl esté viejo, acabado y ya no haga nada cada vez que salta al campo puede alcanzar la cifra de 251 tantos. Un tipo como Raúl puede perfectamente marcar 10 goles por temporada. ¿Qué son 3 años más, para uno que no hace nada? Pues eso, nada.

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