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Juande y el heredero de Van Nistelrooy

Alberto Piñero Alberto Piñero

Tras el “chorreo” europeo, este primer ‘match ball’ liguero salvado en San Mamés no podía ser más positivo para el Real Madrid, aunque finalmente se mantenga la distancia con el liderato. Y no sólo porque los jugadores hayan podido recuperar esa moral vapuleada en Anfield, sino por la forma en la que se ha hecho: pasando por encima de un rival hipermotivado (por no decir agresivo y violento), y con un Juande que tiene delante la que puede ser la fórmula del éxito.

Y es que la baja de Gago trajo consigo la recolocación de Sneijder en el centro del campo junto a Lass, formando así una dupla que resultó mucho más compensada que la formada por el argentino con el francés. Primero, porque Lass parece que se basta y se sobra él solito para destruir el juego rival (cosa que Gago no, y se vio en la primera parte del derbi madrileño). Y segundo, porque Sneijder parece estar recuperando su mejor forma, y en el centro del campo sin compañeros que le roben espacio, puede volver a ser el motor de este equipo en ataque, como así fue durante el final de la temporada pasada.

Además de ello, parece que el técnico merengue ha vuelto a su idea inicial (y durante semanas abandonada) de jugar con un clásico 4-4-2, dejando de lado ese desequilibrio táctico ‘schusteriano’ de jugar sin un extremo. Con dos extremos reales pegados a la cal como Robben y Marcelo, se evita así que el lateral rival campe a sus anchas por la banda, y aún más importante, que casi todos tus ataques queden abortados por la ‘ley del embudo’, esto es, por acumular en el centro del campo jugadores sin apenas espacio de maniobra (como así ha ocurrido en partidos con Lass, Gago, Sneijder, Raúl de mediapunta, y Huntelaar e Higuaín, todos por el centro).

Para que Juande haya podido poner a cada jugador en su sitio y cubrir así todas las zonas del campo, ha tenido que romper el tridente formado por Huntelaar-Higuaín-Raúl, que venían jugando juntos en los últimos partidos aunque no estuvieran en sus posiciones. El damnificado que se ha quedado en el banquillo en los dos últimos encuentros de Liga ha sido el Pipita, aunque si el manchego sigue fiel a este sistema, ese rol también le debería llegar al capitán en algún partido. Lo que parece claro es que, si hay uno de los tres que ahora mismo debe estar en el campo, ése es Huntelaar.

Uno de los motivos es que el enrachado holandés lleva seis goles en los últimos cinco partidos (que curiosamente son los únicos que ha jugado de titular junto con el de su debut ante el Villarreal). Pero es algo más que eso. Y es que Klaas aporta algo al Madrid que, a día de hoy, no lo pueden ofrecer ni Raúl ni Higuaín. No participará en el juego, no será tan técnico con el balón en los pies, y no fabricará sus jugadas, pero es que no necesita nada de eso porque lo que él hace es materializar los goles, y ahí está la exhibición ante el Athletic como mejor ejemplo, donde los dos primeros balones que controló con los pies fueron sus dos tantos. En ese sentido, Huntelaar se ha convertido en el complemento ideal que faltaba para un segundo delantero con movilidad como Higuaín y un extremo eléctrico como Robben. Aún habrá que esperar, pero parece que Klaas tiene al alcance de sus manos recoger el testigo en el Madrid de uno de los mejores delanteros de los últimos años: Ruud Van Nistelrooy. (Amén)

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