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¡Fue Casillas el que agredió a Yeste!

David Jorquera David Jorquera

Hay situaciones que se producen en los campos de nuestro fútbol que son ridículas. Esperpénticas o deplorables tampoco son malos adjetivos. Eso sí, hay otras que no se producen dentro del campo y que son más pésimas que las anteriores. Lo sucedido el sábado en Bilbao me pareció una vergüenza. No ya por el acoso y derribo que intentó el Athletic en todo momento para con los jugadores del Real Madrid, sino por la cara dura que muestran algunos de los protagonistas.

Un servidor que, más o menos, se precia de conocer mínimamente a Iker Casillas (crecimos en el mismo barrio de Móstoles) no tiene más remedio que salir en defensa del portero madridista. Por lo que oigo en el ambiente parece que fue el propio Iker el que atropelló al jugador del Athletic. ¿Estamos locos? Casillas sólo recriminaba una acción a un contrario y éste, al más puro estilo carnero, se sacó de la manga un golpe más propio de la lucha canaria o del rugby que de otra cosa. Bien expulsado. Es más, si de mi dependiera en algo el Comité de Competición, castigaría a Yeste con dos partidos. Uno por animal y otro por torpe.

Lo que me duele es ver, oír y leer a supuestos profesionales del fútbol hablar de la acción como si hubiese sido Casillas el que hubiera impactado con su pecho en los brazos de Yeste. Hay que ser un apasionado del gimnasio para responder a un puñetazo poniendo el pecho. Claro Iker, es que si pones el cuerpo y le pegas en las manos al jugador contrario te tienen que expulsar a ti, amigo. Si es que vaya mierda de deporte tenemos, hay que ver.

Eso sí, un pequeño tirón de orejas para ‘mi’ portero. Iker, no vuelvas a reclamar que te devuelvan un balón que hayas expulsado fuera del campo para que atiendan a un  jugador del equipo contrario. Sinceramente, no lo hagas. Es más, yo jamás echaría la pelota fuera si un contrario estuviera en el suelo quejándose de un golpe. Para eso está el árbitro, para parar el juego si ve que hay problemas o lesión grave. Llámenme sucio. Pero prefiero ser eso que un soplagaitas.

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