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"Esperanza"

Alberto Piñero Alberto Piñero

Chapó es una expresión castellanizada utilizada para expresar admiración por algo o alguien. Y si hace unos días pronosticaba rayos y truenos para el día de la Asamblea, un día después del citado ‘día D’ debo retractarme y descubrirme ante la organización, la seguridad, y el comportamiento ejemplar tanto de los socios compromisarios como del propio presidente en la reunión de ayer… así que, antes de nada, ¡chapó!

Cada socio que subía al atril pedía explicaciones a la directiva o intentaba convencer a sus colegas compromisarios, razonando sus argumentaciones, y nadie alzó la voz ni perdió las formas en ningún momento. Bueno, excepto Toñín ‘el Torero’ que sí que lo hizo, pero fue para pedir “esperanza” en que el Madrid gane la Liga. Y mientras, en el otro lado de la mesa, Vicente Boluda se mantuvo en esa misma línea que trazaron los propios compromisarios, y contestaba muy educadamente uno a uno a todos aquellos socios que ejercieron su derecho a debate. El resultado: que hoy nadie hablará de vergüenza o escándalo, sino de grandeza, orgullo, señorío, respeto y, además, con todo merecimiento.

Y por si no fuera suficiente con que la imagen del club saliera fortalecida tras la Asamblea, además los resultados de las votaciones demostraron que el madridismo está unido (ninguna votación salió adelante con el consenso de menos del 70%), y no sólo para los intereses de unos pocos, sino para el único beneficio del Real Madrid. Y es que soy de los que creen que los socios compromisarios acuden a esa Asamblea para defender sus propios intereses -o los de un particular-, en lugar de los del club o los del resto de socios a los que representan. Sin embargo, en lugar de dejarse arrastrar y apostar por el voto notarial que pedían algunas plataformas, ayer la mayoría de los compromisarios apostaron sorpresivamente por el voto como en las elecciones generales. Así, por fin ha ganado el Madrid, porque el voto por correo además de ser seguro, será transparente al evitarse así la recaudación de votos como en los anteriores comicios.

Lo que más pesa es la injusticia cometida al ratificar a un Boluda que, por muy educado, no es menos cómplice de la gestión que hizo Calderón durante los dos años y medio de su mandato. Eso sí, al menos me quiero quedar con la sensación de que los socios lo han vuelto a hacer para que esta transición sea lo más rápido posible, y no por el chantaje de la directiva actual.

Al final, después de algún tiempo, parece que poco a poco se ve la luz al final del túnel. Ya se ha dado el primer paso, se ha encendido la mecha de esa famosa “esperanza” para que las próximas elecciones sirvan para reconducir y estabilizar la nave merengue. De nuevo, chapó.

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