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Cesc o un verdadero creador

  • El próximo presidente debe decidir el estilo del equipo
El próximo presidente debe decidir el estilo del equipo
José David López José David López

El juego mental, de cabeza y absolutamente trabajado, es una de las grandes bazas de aquellos que dominan el fútbol actual. Un gran poder como bloque, un buen técnico que sepa administrar fuerzas y actuar como psicólogo y, desde luego, jugadores que sean capaces de crear esos automatismos que acaban siendo la base de todo su éxito. Hasta llegar a esa cima, al summn de la perfección dentro de un conjunto, hay que trabajar un estilo definido y concreto pero… ¿Quién crea esa filosofía?

 

El Madrid busca, dicen, un técnico, pero su error sigue siendo que lo elige a ‘dedillo’, por caché, por estatus, por nombre y no por su estilo de juego ni capacidad de desarrollarlo en un colectivo que empiece desde cero. Durante los últimos años la imprevisibilidad del Madrid le ha bastado para sumar dos Ligas fruto del coraje y sacrificio pero no para dejarse su honor en Champions, donde cada año que transcurre da un par de pasos hacia atrás.

El equipo necesita un estilo propio y eso, más allá de todo lo anteriormente dicho, se logra con jugadores que ordenen, generen juego y logren ese punto de creatividad y poderío que todo ‘gigante’ necesita.

La complicada tarea del mercado actual obliga al Madrid a gastarse una millonada por un jugador de este calibre que asuma los galones. Uno de ellos es Cesc, que estos días se deja querer consciente de que quiere dar un paso al frente y no aislarse en un arsenal que avanza lentamente y que se ha enterrado en la Premier con un mal inicio de campaña. El mediocentro puede ser una solución rápida, drástica a esa falta de creatividad que el equipo blanco anhela pero, sobre todo, su llegada marcaría un estilo por encima del que el propio técnico buscara. Sólo un Clemente sería capaz de ‘atar’ a Cesc o de negarle libertad.

Por tanto, antes de dar el paso definitivo hacia la captura de un nuevo técnico que renueve las esperanzas, Florentino (o el que sea) debe pensar, pararse fríamente y decidir a qué quiere jugar su Madrid. Una vez se aclare, quizás no deba pensar en Ancelottis o Wengers, sino en Cesc y Xavis Alonsos.

 

 

 

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