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Juanito maravilla

Iñaki Cano Iñaki Cano

Esta noche juegan el Málaga de Juanito y el Real Madrid de Juanito. Jugarán en su tierra. Aunque fue atlético y burgalés, sus dos equipos eran los que esta noche se enfrentan en La Rosaleda. Un campo que le disfrutó como visitante y como local. Una Rosaleda que le sufrió y que se maravilló. No podré olvidar aquel gol que le marcó a Buyo desde fuera del área. ¡Qué golazo! Aquel Juanito se fue un 2 de abril de 1992 y con él una raza que aún hoy, no se ha repetido en nuestro fútbol. Dentro y fuera del terreno de juego.

 

El jueves se cumplieron 17 años. Ese día trágico, quien esto escribe perdió parte de su corazón. Una parte de mi alma se marchó en aquel accidente de coche. Aquella madrugada del 2 al 3 de Abril fue muy larga. Primero de Madrid a Talavera, de allí a Navalmoral para ver los troncos asesinos que acabaron con su vida. Luego Mérida, Málaga y Fuengirola. Y con la pena a cuestas, de regreso a Madrid. En la ida y en la vuelta. Hora tras hora. En todos los corrillos y todas las entrevistas de aquellos días, sólo se hablaba de un Juan Gómez Juanito al que nunca íbamos a poder olvidar. Juanito fue uno de los futbolistas con más calidad y casta, deportiva y humanamente, que han pasado por las filas  del Real Madrid. Juanito fue ese personaje, independientemente de los colores que defendiera, querido hasta por sus más acérrimos enemigos. Juanito ese personaje querido y odiado. Pero siempre, admirado y respetado.

A mí, aquella madrugada no se me partió el alma porque se fuera Juanito "el futbolista". Se me desperdigó el alma porque se me fue un amigo. Entre aquellos troncos de la Nacional V, se murió una de las mejores personas que he conocido y que con más cariño me ha tratado en mi vida profesional.

Juanito era un jugador de los que ya no hay. En estos tiempos modernos que corren ya no hay "Juanitos". Y es una pena. Yo no quiero hablar de lo bueno que era como futbolista. Allá cada cual con sus gustos. Quiero escribir de Juan Gómez González. Del que te abrazaba y te agarraba de la pechera. Del Juan que lloraba cuando perdía y cuando ganaba. Del Juan Gómez "Juanito" que antes de volver a Mérida, después de ver a su Madrid contra el Torino, me vaciló diciéndome que no me concedería esa entrevista soñada, cuando ganara la liga como entrenador del Real Madrid. Y es que Juan era mucho Juan. Es fácil decir ahora que Juan superaba, con creces, la calidad de Juanito. Yo voy más allá. Llegue a la información del Real Madrid con suerte, trabajo y veintipocos años. De Manoteras al Real Madrid, aunque fuera informando. Un sueño hecho realidad.  Compartir mis primeras jornadas de trabajo periodístico con aquellos futbolistas del Real Madrid era muy especial. Mezclarte con ellos hacía que mis ojos brillaran de una manera especial y que se avergonzaran cuando alguno de ellos me miraba.

Mis inicios fueron duros, como los de todo el mundo, creo. Pero Juan era mucho Juan. Desde el primer día me demostró su cariño: un abrazo, una mirada cómplice, un chiste, un café antes del entrenamiento o una caña en La Fuentona al acabar. Y allí… una charla, una critica, una bronca y, para la despedida, un consejo. Siempre de su boca salió para mí: un buen consejo.

Lo mejor de todo es que Juanito, cuando hablaba contigo se olvidaba de que era uno de los futbolistas más grandes de España. Era, con sus pros y contras, de los mejores. Uno de los futbolistas más cariñosos que he conocido. Puedo sentirme orgulloso de que Juan haya sido, durante muchos años, parte de mi vida. Desconozco si a mis 51 años soy buena persona y buen profesional. Si es así, en parte se lo debo a Juan. Las lecciones me las dio en el campo, en el vestuario y en el "instituto". Un "instituto" al que de tarde en tarde acudíamos muchos jóvenes del Castilla y yo. Todos, gracias a Juan, hoy sabemos más.

 

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