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El jeta de La Ling

M. A. Díaz M. A. Díaz

Las lesiones de Robben están dejando de ser noticia. Se tiene asumido que cada cierto tiempo (sobre todo si ha de afrontar dos partidos a la semana), Arjen se rompe. Ocho lesiones en 18 meses que lleva en el Real Madrid son demasiadas y en el club se empiezan a cuestionar seriamente si un futbolista con semejante hoja de presentación es ‘rentable’. Con el de Málaga, Robben se ha perdido ya 25 encuentros por estar de baja y su equipo ha disputado desde que firmó su contrato 90 partidos oficiales.

Nada más ser sustituido en el descanso del Holanda-Macedonia del pasado miércoles, Robben volvió a contactar con su ‘curandero’ particular: Tschev La Ling (no confundir con Nanín). Se trata de un ex futbolista holandés que en la actualidad es un empresario de productos vitamínicos que vigila la alimentación de sus pacientes. Hasta ahí correcto. El problema surge cuando da un paso más y se pone la bata de curandero. A Robben, lejos de servirle de ayuda, le está haciendo un flaco favor.

El futbolista, inquieto por el pinchazo que había sufrido en el gemelo de la pierna derecha, quiso conocer de primera mano si peligraba su participación el La Rosaleda. Después de ‘tratarle’ (debería ser algo más que manosearle el gemelo), le aseguró a Robben que no tendría ningún problema en enfrentarse al Málaga. Arjen regresó confiado a Madrid, pero aún le faltaba por pasar la ‘prueba del algodón’.

En un gesto que le honra, el holandés quería viajar con sus compañeros a toda costa, pero para salir de dudas le sometieron a una resonancia magnética que confirmó su rotura fibrilar. Robben tuvo que mirar la ‘manchita’ un par de veces para olvidarse del diagnóstico que le había dado horas antes el jeta La Ling y empezar a pensar en recuperarse para recibir al Valladolid: “Si juegas y tienes la desgracia de rasgarte el sóleo puedes estar entre cuatro y seis semanas de baja”, le aseguraron.

La Ling le está poniendo la cabeza como un bombo a Robben y se toma a guasa los partes médicos y los tiempos de recuperación. De momento en lo único que ha ayudado al holandés es a mejorar su alimentación: “Antes comía muchas pizzas y ahora como mejor”, reveló Robben en una rueda de Prensa. Para eso no hace falta ir al médico, digo yo… Le dijo que haciéndole caso nunca más volvería a lesionarse. ¿Cerrará la consulta ahora?

 

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