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Lavado de cara

Alejandro Alcázar Gómez Alejandro Alcázar Gómez

Lo que vimos el domingo en el Bernabeu es todo menos fútbol. Un grupo de buenos jugadores trastabillados tácticamente ante un rival timorato que salió vencido mentalmente. Juande se defiende con eso de que lo importante era sumar los tres puntos, pero sabe que se deja credibilidad en ese camino de espinas hacia la renovación.

Duele decirlo pero es cierto. El fútbol del Barça y del Madrid es como el día y la noche. La alegría, el movimiento, el uno contra uno, el juntar líneas, el conectar con paredes en movimiento y un sinfín de detalles desnudan lo que uno sí hace y el otro no. Es amargo ver jugar al Madrid. Lo mejor es como hace un amigo, que ya se niega a verle jugar y me atiborra a llamadas para saber qué ha pasado. Él es feliz y yo vivo cabreado.

A este Madrid no le queda otra que seguir agarrado a esa cucaña resbaladiza de una clasificación cuya distancia se ha estancado en los seis puntos. Me temo y espero equivocarme que el encuentro del Bernabéu del día 2 de mayo puede ser el acabose si el Madrid y el Barça juegan al nivel que están demostrando hasta hoy. Boluda fue criticado por fantasma por aquello del chorreo, y el Liverpool nos hizo un 5-0. Una manita en toda regla.

Boluda también dijo que íbamos a ganar el clásico. Si su capacidad de videncia es la misma que ante el ‘spasnishliverpool’ aviados estamos. Juande no impone nada, sólo ha ordenado al equipo que se le deshilacha cuando las líneas se distancias, con la defensa aplastada en el fondo de su campo y el ataque con una presión de risa. Menos mal que el Valladolid entró al trapo y también pecó de lo mismo, y sólo la calidad individual se impuso en un partido que quedó definido en los cinco últimos minutos, en los que la grada se vació harta de tanta mediocridad.

Este Madrid necesita un lavado de cara. No sé si Juande vale o no. Sus datos son contundentes, pero a costa de bostezo y bostezo. Espero que el problema no resida en ese vestuario del que se dice siempre que vive comprometido con el escudo, porque si de eso se trata no me extraña que la próxima temporada cambie más del 50 por ciento de sus inquilinos. Y es que así no se va a ninguna parte después de una temporada en la que se empezó con ilusión ganando la Supercopa con 9 y contra el peor rival que ha tenido el equipo este año, los árbitros; hizo el ridículo en la Copa; se volvió a repetir la misma historia de los últimos años en octavos Championes y la Liga es un flotador que con este fútbol acabará pinchándose. ¡Ah! Y menos mal que Calderón y Mijatovic estaban seguros que este equipo era la leche. La única leche es la que se han dado ellos dos y se está dando el Madrid.

 

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