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Juande, Capello, Schuster y el libre albedrío

Alberto Piñero Alberto Piñero

Dicen que, en momentos de necesidad extrema, el ser humano es capaz de hacer cosas que nunca haría en una situación corriente. Hace unas semanas quería pensar que al Real Madrid le pasaba algo similar, y que la imperiosa necesidad de “sumar, sumar y sumar” como dice Juande Ramos estaba anquilosando a los jugadores madridistas y les estaba impidiendo hacer un juego vistoso. Sin embargo, hay determinadas taras en este equipo con las que inevitablemente se hace más difícil jugar bien.

La primera y más importante es el estilo, algo de lo que el conjunto blanco carece, y desde hace tiempo además. Si exceptuamos la norma principal de ‘no encajar goles’, el juego del actual Madrid está basado en el libre albedrío, en que cada jugador hace lo que puede en su parcela. Así, sólo alguna afortunada combinación o la famosa ‘pegada’ hacen que algunas acciones fructifiquen en goles, pero el equipo no se mueve acompasado y seguro que en el propio césped nadie sabe lo que va a hacer el que lleva el balón. Y si no, miren a Robben, que la inmensa mayoría de las veces que coge el esférico juega para sí mismo en lugar de para el equipo.

Sin unos patrones básicos, es complicado fabricar un fútbol estiloso y, aunque cuando llegó Juande parecía que por fin iba a sentar unos pilares, el manchego ‘sólo’ ha triunfado en su labor de frenar la sangría de goles. Y aquí he de manifestar mi decepción con algunas decisiones del entrenador madridista, que parece haber heredado los peores ‘vicios’ de los últimos dos entrenadores. De Capello se ha quedado con la manía de alinear un doble pivote en la medular bajo casi cualquier circunstancia. Y es que Gago no pasa de ser un mero gregario defensivo por el momento -aunque diera una buena asistencia en Huelva-, y el manchego sólo ha obviado esta fórmula defensiva en algunos partidos en los que Sneijder formó junto a Lass. Y por otra parte, de Schuster ha heredado la capacidad de poner a jugadores fuera de su sitio y de configurar un dibujo desequilibrado. Como cuando sitúa a Higuaín en el flanco derecho, o deja una de las dos bandas desocupadas, quizás por priorizar la presencia de algunos jugadores en lugar del dibujo y la táctica.

Juande Ramos es un gran entrenador, y tiene un mérito cuasi infinito lograr lo que está haciendo con este equipo, que parecía desahuciado hace 17 jornadas (teniendo en cuenta además que él ni siquiera ha confeccionado esta plantilla), pero eso no quita para que haya algunas decisiones con las que no coincido. Como por ejemplo esa de sustituir a Huntelaar en el minuto 60, mientras que Raúl disputa casi el 90 % de los minutos. Pero tampoco quiero engañar a nadie: lo más importante ahora mismo es seguir acumulando triunfos por lo civil o por lo criminal, y nadie sale a jugar mal al césped… ahora, si no ponemos de nuestra parte para hacerlo perfecto, es complicado lograrlo.

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