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La semana del antimadridismo

Alberto Piñero Alberto Piñero

Han pasado diez días desde que el Barcelona bailara al Real Madrid en el Bernabéu, y las miserias blancas unidas a los éxitos del club blaugrana han hecho aflorar ese antimadridismo que muchos llevan en su interior, y que estaba bien escondido hasta hace justo once días (cuando todos hablaban de la remontada blanca y NADIE pensaba en que el Barcelona metería seis, aunque ahora muchos se suban al carro).

A pesar de que soy consciente de que el Real Madrid no es el centro del universo conocido, tengo una teoría que he podido corroborar en esta última semana. Y es que la inmensa mayoría de los aficionados en España se dividen en dos grupos bien diferenciados: los que quieren que gane el Madrid, y los que quieren que pierda. Y en este último subgrupo caben a su vez los aficionados a otros equipos como el Barcelona, el Atlético de Madrid, el Valencia, o el Sporting de Gijón entre otros muchos… pero todos ellos tienen una característica común: que no soportan ver ganar al Madrid.

En cierta manera es entendible: el Real Madrid es el club de referencia en España (guste o no guste), y por eso puede despertar sensaciones antagónicas que ningún otro equipo es capaz; además de que siempre gusta cuando el pez chico se come al grande por aquello de la épica, la heroicidad, la capacidad de superación, de esfuerzo y demás (y yo lo he vivido de primera mano en el Coliseum Alfonso Pérez de Getafe por ejemplo). Pero hay ocasiones en las que se supera esa barrera y pasa a ser ya casi manía persecutoria hacia el Madrid. Que si Pepe debería dejar de jugar al fútbol, que si el proyecto deportivo es una ruina, que si la afición del Bernabéu es la peor de España, que si no se cuida la cantera, que si los fichajes no son dignos de jugar en el Madrid, que si… infinitas cosas que llevan reservándose mientras que el Madrid barría a todos los equipos de la Liga, y que seguramente muchos de ustedes habrán tenido que escuchar durante ésta, la semana del antimadridismo donde ese segundo grupo del que hablaba antes se ha vestido con sus mejores galas para criticar al club blanco y enarbolar de paso una bandera blaugrana (ya fueran o no aficionados culés antes del pasado 'clásico').

Y el caso es que tienen razón en la mayoría de las críticas que se vierten hacia el Madrid, pero ese afán por mirar al ombligo del vecino les impide mirarse el suyo propio antes de hablar. Porque este año, sólo los aficionados culés tienen motivos para celebrar y criticar, pues están en la cresta de la ola, pero creo que el resto de equipos (excepto el Athletic de Bilbao) lo están haciendo, como mínimo, peor que el Real Madrid. ¿O no es así? Está muy bien tener la guadaña preparada para utilizarla a la mínima, pero lo que no entiendo es por qué utilizarla en un paisaje lleno de rocas, donde no se la puede sacar ningún beneficio.

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