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‘Maradonina’ para Higuaín

José David López José David López

Dios no es como un relojero que formó el mundo, le dio cuerda y ahora deja que lentamente se le liquide. Él es el ‘Padre amoroso’ que cuida su creación. Un ser omnipotente que crea una dinámica de providencia basada en la preservación, provisión y gobierno. Como Dios es soberano, los acontecimientos suceden bajo su vigilancia y voluntad permisiva aunque se dice que él mismo interviene directamente según su propósito redentor. En fútbol, el único D10s con mayúsculas que ha conocido el mundo está instalado mejor que nunca en el sillón presidencial del balompié argentino. Desde allí dirige a su antojo como una divinidad, organiza como el mejor de los salvadores tras una pequeña crisis que revolucionó las altas esferas de la albiceleste y se ampara en una mística que le defenderá sea cual sea el resultado final.

Diego Armando Maradona, ése Dios mortal que todo lo analiza, profundiza desde su dispar criterio y critica sin tapujos, tampoco es relojero con su país. Le dio un Mundial, a punto estuvo de repetir y busca repetir como seleccionador de una máquina indestructible de crear estrellas a golpe de potrero. Sin embargo, un Dios inteligente no mostraría con tanta facilidad y gratuitamente un exceso de resentimiento como el que sigue reflejando cada vez que le toca lanzar una lista de convocados. Nunca se mordió la lengua y no lo hará ahora desde lo más alto pero la venganza, ésa que está llevando a cabo con máxima precaución y escudado por las leyes de conducta moral en torno al significado de portar la camiseta albiceleste, no debe tener como objetivo la progresión del extraordinario Gonzalo Higuaín.

El ‘Pipa’ pagará eternamente su fichaje por el Real Madrid o, al menos, no tendrá perdón de Dios (nunca mejor dicho) hasta que este decida que su periplo en la cúspide del fútbol argentino toca a su fin. Gonzalo tuvo la mala suerte de nacer en Brest, Francia y aunque su padre (el ‘Pipa’ que defendió la elástica de River, Boca y el citado Brest), se lo llevó con celeridad a su patria, el problema ya estaba creado. Ante la posibilidad de elegir aventura internacional con Francia o Argentina (por su doble nacionalidad), el ahora crack madridista quiso asegurar primero su futuro en un ‘gigante’ de Europa y, una vez que lograra asentarse, elegir con facilidad y claridad la camiseta de la selección argentina.

Esas metas a corto plazo para pensar en mayores retos en un futuro cercano, le hicieron tomar la decisión de no acudir al Mundial Sub 20 de Canadá en 2007. Higuaín aseguró que, después de llevar apenas unos meses en el Real Madrid, no había descansado desde hacía un año y necesitaba serenar sus ideas para mejorar (ya que sus primeros meses de blanco fueron complicadísimos por la presión) y buscar una progresión que hoy en día es una realidad aplastante. Aquél torneo, que finalmente llegó a poder argento y tuvo una famosa aunque desgraciada celebración por parte de los pibes, fue la primera piedra que Higuaín colocó en su camino a la selección argentina porque Maradona (que todo lo analiza), vio en aquella ausencia una ‘rabieta’ y una falta de respeto por la camiseta nacional.

Se comentó que Gonzalo quería ir con la absoluta y ante la imposibilidad, decidió no acudir a los Sub 20. También se afirmó que su cansancio no estaba justificado si el que lo pone en jaque es la selección e incluso se le tachó de jugador dubitativo por su falta de rapidez a la hora de decidirse por Argentina o Francia. Todo era mentira, una falso juego de especulaciones que aún hoy le castiga. Pero Gonzalo no era aún un crack. Ahora, cuando suma 19 goles en uno de los campeonatos más competitivos del mundo, es la máxima figura ofensiva del Real Madrid y retumban las voces de aquellos que le piden un hueco en los planes de Maradona, el D10s reaparece para ignorarle y hacerle pagar aquella supuesta ofensa que aún intenta vengar el seleccionador.

"Cuando yo crea que es el momento del 'Pipita' Higuaín lo voy a llamar", dijo Maradona ante el clamor del pueblo argentino en pro del madridista, que pese a su perfil de futura estrella y hombre importante en el Real Madrid, está por debajo del nivel del mismísimo Christian Giménez. Sí, para Diego (sólo para él), el delantero de Pachuca merece más la oportunidad que ‘Pipita’. Cosas de dioses. Castigo para los terrestres.

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