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Wenger, Mourinho y Mijatovic

Rubén Cañizares Rubén Cañizares

Arsene Wenger vuelve a jugar con el Real Madrid. O al menos eso es lo que da a entender con las filtraciones de su entorno  y de él mismo a la prensa británica día sí, día también. Una mañana se levanta y asegura que su ciclo con los ‘gunners’ parece fenecer tras muchas temporadas dando palos de ciego. Otra se despierta y dice que “el proyecto del Madrid es muy interesante pero que se queda en el Arsenal”.  El técnico francés quiere plenos poderes en el club, lo que incluye estar por encima de Valdano, rodearse de todos sus colaboradores y su gente de confianza y hacer lo que lleva más de una década haciendo en el Arsenal  en una mayor escala en el Real Madrid. Pero la idiosincrasia del fútbol español dista mucho del inglés y Florentino duda si depositar íntegramente su “espectacular proyecto deportivo” en un entrenador que le tiene enamorado pero que a la hora de la verdad lleva años sin ganar nada, jamás ha dirigido ningún equipo en España y sería un principiante en la Liga.

Mientras el galo decide coger el tren o dejarlo escapar una vez más y continuar con su utópico sueño de hacer al Arsenal el mejor equipo de la Premier mientras su figura de entrenador superestrella sigue con un palmarés  fútil, emerge la figura de José Mourinho. Y ‘Mou’ pone cachondo a muchos madridistas, por su pasado culé y por sus ganas de soplarle los mocos al equipo blaugrana dirigiendo a su eterno rival: el Madrid. Su visión del fútbol no enamora ni a Valdano ni al propio Florentino, pero su personalidad, carácter ganador y dilatada experiencia avalada con grandes títulos le hace acreedor del segundo puesto en la parrilla de entrenadores de la candidatura de Pérez. Quizás el luso sería el adecuado para limpiar el vestuario de vacas sagradas y renovar la plantilla pero lo que no asegura es borrar los bostezos del Bernabéu.

Y entretanto el futuro más próximo del club se va dilucidando, el presente nos dejó ayer un nuevo cadáver que no sorprendió a nadie al ser desde hace varios meses una muerte anunciada. Boluda y su Junta despidieron al director deportivo del Real Madrid, Pedja Mijatovic, justo once años después de pasar a la historia de la entidad al marcar el gol de la Séptima que cerró una herida continental que se alargaba ya 32 años. De héroe a villano. Así es como califican el papel de Mijatovic en el Madrid tras ser un ídolo como jugador y convertirse en un caradura y un interesado como ejecutivo deportivo. Pero no todo es negro en el currículum de Pedja en sus tres años en el Madrid. O ese es mi pensamiento. El asunto de las comisiones en los fichajes, la 'cagada' de Huntelaar y Lass a la hora de inscribirlos para la Champions o el abandono de la cantera por ciertos jugadores de medio pelo han pesando mucho en su gestión. Pero Pedja también ha traído buenos jugadores al Madrid que deben formar parte de un exitoso futuro y que nadie conocía: Higuaín, Marcelo, Pepe, Sneijder o Lass, aparte del gran resultado de una puesta personal suya arriesgada: Ruud Van Nistelrooy. Además, limpió el vestuario de galácticos pasados de vuelta más pendientes de su cuenta corriente y de la noche madrileña que de rendir en el terreno de juego. Así que seamos justos. Soy el primero que se alegra por su marcha del Madrid, pero no sólo le echemos en cara sus errores. Es justo valorar un legado que ha dejado en la plantilla que vendrá muy bien al futuro equipo de Florentino, Valdano y ¿Wenger? o ¿Mou?

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