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Ni Juande ni más experimentos

Alberto Piñero Alberto Piñero

A pesar de que hay mucha gente que considera que la figura del entrenador hoy en día es poco más importante que la de un florero, yo soy de los que piensan que es uno de los pilares principales sobre los que construir un proyecto deportivo. Es el que está al mando del vestuario, por encima de los capitanes incluso. Y por eso, aparte de la importancia intrínseca que pueda tener su estilo de juego, la confianza que tenga en la cantera o la preparación física con la que mantenga a sus jugadores en forma, gran parte del éxito o del fracaso dependerá de él por su capacidad de gestionar sus recursos. Quien haya jugado alguna vez al fútbol en un equipo medianamente serio sabrá de lo que hablo, y es que gran parte de las posibilidades de éxito de un equipo surgen de la capacidad de mantener a los jugadores unidos y motivados, y ahí el que más tiene que decir es el entrenador, que es quien dicta los que juegan cada domingo, quien premia o castiga el trabajo de sus futbolistas.

Y creo que desde la candidatura de Florentino piensan igual a juzgar por lo que, a priori, está costando convencer al ‘elegido’. Juande es el octavo inquilino del banquillo merengue desde que el mismo Florentino no renovara a Del Bosque hace ahora seis años, y el que más tiempo estuvo en el cargo fue Schuster, con todas las deficiencias tácticas que tenía. Creo que el ex presidente ha aprendido de sus errores, es consciente de la necesidad de estabilidad en la parcela deportiva, y sabe que el que se siente en el banquillo el próximo uno de junio (ahora que parece que el intoxicador oportunista de Eduardo García no reventará el proceso electoral), lo tiene que hacer para mucho tiempo.

Para ello, de los que suenan ahora mismo para el banquillo, mi preferido (y parece que el de Florentino también) sería Wenger, un técnico meticuloso, con plena dedicación, con un estilo de juego vistoso, con una innegable intuición para los cracks del futuro y con una gran capacidad para sacar extraordinario rendimiento de las plantillas que coge. Y si no, el siguiente hubiera sido Jose Mourinho (que ayer renovó con el Inter). Sé que algunos no lo entenderán porque a priori su estilo de juego es radicalmente opuesto al del francés, e incluso algunos se habrán creído esa milonga infame de que nunca se llevaría bien con gente como Zidane y Valdano. Pero miren, yo también prefiero el fútbol bonito antes que el ordenado, pero lo que tengo claro es que no quiero a Juande Ramos ni quiero más experimentos para el banquillo de la próxima temporada.

Basta ya de los Queiroz, Luxemburgo, García Remón, López Caro, Schuster y compañía. Si se busca un proyecto deportivo estable no se puede poner el club con mayor presupuesto del globo en manos de personas que no estén acostumbradas a lidiar en plazas de primera con los toros más bravos. Ya sé que Laudrup y Michel han conseguido que el Getafe juegue bien por momentos, y que lo de Pellegrini con el Villarreal es de ‘chapeau’, pero puestos a elegir a día de hoy, prefiero que sea alguien que ya haya entrenado en un club grande. Ahí arriba está la excepción de Guardiola, que ha pasado de entrenar en Tercera a hacer el juego más vistoso de Europa, pero no veo a nadie así para el Madrid. Con sus limitaciones tácticas y sus fallos en los momentos de más tensión de la temporada, Pep ha hecho bicampeón al Barcelona tan sólo devolviendo la disciplina a un vestuario calcado al del año anterior y manteniendo el hambre durante todo el año, lo que viene a corroborar mi teoría de la importancia de la actitud de un entrenador por encima de la aptitud en algunos casos por cierto. Pero en el haber de Guardiola estaba haber sido santo y seña del barcelonismo y, aún más importante, que el equipo estuviera formado en su mayoría por gente de la cantera que le tenía un profundo respeto y admiración. Y de entre los que suenan para el Madrid, no encuentro a nadie de esos de la casa ahora mismo con esas condiciones, ni siquiera Juande Ramos.

Lo de que el manchego devolvió la esperanza al equipo cuando llegó no era bacalada, y creo que no se le puede recriminar lo del juego ramplón cuando cogió al equipo en una situación crítica donde había que sumar sí o sí, si con él se lograron unos meritorios 52 puntos de 54 de forma consecutiva, pero Juande no se ha terminado de ganar la confianza ni el respeto del vestuario. Y encima ha perdido el crédito ganado ante sus jugadores y la afición en estos últimos partidos perdidos, acompañados de una serie de declaraciones a la defensiva. A día de hoy, hace falta alguien nuevo que insufle carácter, espíritu y esperanza al equipo, alguien con experiencia en grandes equipos y con grandes jugadores, alguien que inspire respeto y admiración en el vestuario. Definitivamente, de lo que sonaban hasta ahora, creo que Wenger y Mourinho serían los primeros en la lista… y también los únicos en la mía.

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