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La españolización, no a cualquier precio

Alberto Piñero Alberto Piñero

Por todos es conocido el mal momento económico que está atravesando a día de hoy el Valencia, el club que más jugadores aporta a la selección española. Esta situación probablemente obligue a los dirigentes che a vender a sus mejores jugadores para conseguir liquidez, y hay algunos de ellos como Villa, Silva, Mata, o Albiol muy apetecibles para cualquier club, entre ellos el Real Madrid como es vox populi.

Dicen que la nueva directiva merengue quiere españolizar el vestuario, pero en el fondo creo que lo único que persigue es construir un equipo competitivo e ilusionante con los mejores futbolistas del mundo. Y lo que pasa es que, a día de hoy, muchos de esos grandes jugadores del globo son españoles. ¿Quién no preferiría tener a Silva en lugar de Drenthe, a Villa por Saviola, o incluso a Xavi en el sitio de Gago?

Por eso es lógico que se haya pensado en algunos jugadores nacionales de ese calibre para cubrir algunas deficiencias actuales. Ahora, no hay que cegarse con esa supuesta misión de españolizar el equipo. Al igual que el Real Madrid se ha apoyado históricamente en la cantera (y ojalá a partir de ahora vuelva a hacerlo) y en jugadores españoles, también lo ha hecho en los mejores futbolistas del mundo, fueran o no de nuestro país, y ahí está el ejemplo del Presidente de Honor don Alfredo Di Stéfano, o el más reciente de Zidane, símbolos ambos del madridismo. Si el Valencia, que últimamente no se ha caracterizado por su amistad con el club blanco, no está dispuesto a vender a su precio a alguno de esa terna antes mencionada, tampoco pasa nada, no habría que obsesionarse con ficharlos a cualquier precio sólo porque pueden ser llamados por Del Bosque. Mejor Villa antes que Saviola, pero si no se pudiera fichar al español, no debería importar tampoco que viniera Forlán por ejemplo, que al igual que el asturiano es uno de los mejores delanteros del continente, 'aunque' sea uruguayo.

Los extremos nunca son buenos y, como dice Florentino, “el objetivo es traer a los mejores… que no está reñido con que sean españoles”, pero nunca debe ser al revés: que el objetivo sea traer a españoles, aunque no sean los mejores.

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