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El Van Nistelrooy de la cantera se llama Morata

David Jorquera David Jorquera

Muchos nos hemos llevado las manos a la cabeza en infinidad de ocasiones por las pocas (o poquísimas) oportunidades que ofrece el Real Madrid a los jugadores de su cantera. Cuando menciono la palabra cantera hablo de los chicos de 17, 18 ó 20 años. No mucho mayores. Para mí, un jugador con una edad superior a los 22 ó 23 años y que todavía esté fogueándose en un filial es sinónimo de jugador no válido para un equipo grande. Así de claro.

Esto viene a colación porque el pasado fin de semana pude asistir en directo al estreno en el equipo de Tercera División del juvenil Álvaro Morata. Con 17 años recién cumplidos, este delantero madrileño logró hace un par de semanas la medalla de bronce con la selección española en el Mundial de Nigeria Sub-17. Su techo, hasta el pasado domingo, había estado en el Juvenil B, algo que se me antojaba corto para un jugador de su nivel. Por suerte, el club decidió tirar de sus servicios para reforzar al Real Madrid C, y la apuesta le salió perfecta: el chaval marcó dos goles en su bautizo en Tercera División ante el Colmenar. Uno que no cree mucho en el azar futbolístico piensa que esto no es fruto de la casualidad, y que este delantero está llamado a hacer cosas importantes en el club blanco. Siempre que le den la confianza que merece, lógicamente.

Si llegar es difícil, lo complicado de verdad será mantenerse. Por lo pronto, el Real Madrid ya ha hecho una cosa bien: confirmarle al chaval que no volverá a bajar al equipo juvenil y que, por tanto, permanecerá hasta final de temporada en el Madrid C. Si la progesión a lo largo de estos meses es la que se espera, no sería descartable verle el próximo año en el Castilla como relevo del húngaro Szalai, uno de los ejemplos de lo que no debe convertirse la cantera blanca. Estoy seguro de que los 190 centímetros de altura de Morata serán más importantes y, sobre todo más válidos para el Madrid, que la aureola de crack que acompañaba al húngaro cuando se le trajo a la capital de España. Quédense con este nombre, Álvaro Morata Martín, cuyo ídolo es Ruud Van Nistelrooy. Físicamente tienen un aire. Si futbolísticamente también acaban pareciéndose, el Madrid habrá conseguido el negocio del siglo.

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