Ir a versión clásica Ir a versión móvil

Sobre el nivaldazo, Guardiola y el villarato

Alberto Piñero Alberto Piñero

Más allá del ‘villarato’ y otras teorías conspiratorias sobre los árbitros, lo sucedido en España en estas últimas semanas con los trencillas debería haber soliviantado a los amantes del fútbol en este país. Creo que todos coincidiremos en que, aunque algunos son muy malos, arbitrar un partido es harto complicado y los propios colegiados son humanos y por tanto pueden fallar (aunque el mismo razonamiento sirve para argumentar que son influenciables ojo). Eso sí, lo que no se entiende es el comportamiento del Comité de Competición, un grupo humano que no toma decisiones en décimas de segundo en un estadio lleno de aficionados, sino que tiene dos días para recapacitar sus decisiones tranquilamente. Y es que ni con ésas parece que el sentido de la lógica y la coherencia les acompañe.

Este organismo está compuesto por tres personas, depende directamente de la Real Federación de Fútbol y es el encargado de fijar las sanciones en Primera y Segunda División conforme a las actas que los colegiados redactan de los respectivos partidos. Y después del deliberado pisotón de Nivaldo a Cristiano Ronaldo el pasado domingo, este comité ha vuelto a estar de nuevo en boca de todos esta semana, pues se preveía que entraran de oficio a sancionar el ‘nivaldazo’. Finalmente todo cayó en saco roto, pero eso sí, pusieron la nota curiosa al abrir un expediente a Guardiola por haber dicho que el árbitro que le expulsó mintió al redactar el acta. Entonces deberíamos preguntarnos, ¿es acaso más grave que Guardiola diga que un árbitro ha mentido, que una acción violenta de un jugador cuando ha podido causar una lesión? ¿Es acaso más grave el accidental codazo que Ronaldo le dio a Mtiliga cuando trataba de zafarse de sus agarrones (sancionado con dos partidos de suspensión), que el alevoso pisotón de Nivaldo?

Bueno, pues para este comité sí. En la teoría, todo tiene su porqué. En el caso del jugador del Valladolid no entran de oficio porque entienden que si el árbitro no le ha sancionado ni ha hecho ninguna mención en el acta, este comité no debe (o al menos no suele) entrar a ello. En el caso de Guardiola, le han abierto un expediente porque el Comité Técnico de Árbitros le denunció. Y en el caso de Ronaldo le cayeron dos partidos, uno por la expulsión y otro por haber causado lesión. Refugiados en las normas todo tiene una explicación, pero si se mira con un poco de perspectiva, no es lógico. Y menos razonable parece cuando todo el país ha podido ver las imágenes de televisión donde se demuestra la incoherencia de estas decisiones.

Alguien debería por tanto repasar las normas y sanciones estipuladas que guían al Comité de Competición. E incluso, los procedimientos y las funciones de ese comité, que a veces parece más empeñado en proteger al colectivo arbitral que en impartir justicia sólo porque ambos duermen bajo el mismo árbol (la Federación Española de Fútbol).

Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies.
OK | Más información